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EL DE LA CAIXA CON EL DE ENDESA
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 31 mayo 2004
FUENTE:
Por Fernando González Urbaneja
Ricardo Fornesa y Manuel Pizarro son abogados del Estado en excedencia, de distinta hornada, con referencias nada comunes por razones de edad, pero abogados del Estado para siempre. Además han pasado por el seminario de las cajas de ahorro. Así que no es poco lo que les une. Los dos tienen sentido estratégico y el punto de audacia que les empuja más lejos. Y pueden ponerse de acuerdo a poco que lo intenten.
Cuando El País tituló el viernes en primera a cuatro columnas que
Endesa, Gas Natural y Aguas de Barcelona andaban en algún enredo no
tocaban de oído, la música tiene partitura y contactos ha habido. Las
compañías han podido explicar en la Bolsa que no hay negociaciones para
una fusión, y debe de ser cierto, pero no del todo cierto. Hoy no hay
contactos formales para una fusión, los consejos de las compañías lo ignoran,
ni se han reunido ni lo han hablado. Pero pueden reunirse en cualquier
momento y hablar, más bien aprobar, podrían incluso estar reuniéndose
cuando escribo estas líneas.
La operación, que tiene sentido estratégico, que abre oportunidades interesantes, y que incorpora también algunos riesgos, requiere un expediente bastante complejo y puede discurrir por caminos inextricables. Los pasos del proceso son sencillos: primero acuerdo de los consejos y de las juntas generales, y luego verificación y análisis en los organismos reguladores tanto de la energía como del mercado de valores, que pondrá condiciones y exigencias. Y en medio, los gobiernos español y catalán. Este último ya se ha pronunciado, está a favor, el primero no ha dicho ni pío, ni debe decirlo. Primero los reguladores y el Gobierno muy en última instancia y ante circunstancias excepcionales.
Los gobiernos Aznar fueron activos e intervensionistas en materia de energía. Lo han sido todos los gobiernos. El socialista de Zapatero tiene ahora la oportunidad de mantener las manos quietas y mandar un mensaje al mercado de que cree que cada oveja con su pareja y cada mochuelo en su olivo. Hay quien piensa que la energía es asunto del Estado y que la unidad nacional se hace también con política energética. Pobre unidad nacional si depende de esos intereses que se visten de asunto de Estado.
Si los consejos de La Caixa y Endesa se lanzan a la operación de integrar empresas de servicios públicos de gas, electricidad, agua y algo más, ellos sabrán. A los reguladores les toca ocuparse de la competencia, un bien poco usado en esos sectores. La integración a las claras de esos negocios y empresas abre la oportunidad para meter la cuña de reordenación del sector energético para adaptarlo al nuevo siglo y a las exigencias del protocolo de Kioto. Tras las operaciones fracasadas años atrás, ésta puede ser una oportunidad con más posibilidades.
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