Sí es petróleo todo lo que reluce

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, martes, 31 enero 2006

FUENTE: Por Javier Díaz Hevia en Expansión


Uno de los principales problemas de la economía española para este ejercicio 2006 y los sucesivos radica en la excesiva dependencia de la sociedad del consumo de petróleo y sus elevados precios. Actualmente, nadie duda de que el petróleo es la fuente de energía más importante. Si nos pusiéramos a pensar qué pasaría si se agotara repentinamente, enseguida nos daríamos cuenta de la inutilidad de los aviones, los automóviles, gran parte de los ferrocarriles y barcos, centrales térmicas, calefacciones. Advertiríamos la carencia de infraestructuras acordes al desarrollo urbanístico de las grandes urbes y de muchos de los productos de consumo habitual derivados del petróleo. Este escenario provocaría una crisis a gran escala. Sinceramente creo que la sociedad en su conjunto y sus líderes políticos y empresariales hacen muy poco por sacar a los países de esta espiral especulativa en que se mueven los precios del petróleo, situación ya vivida en las crisis económicas mundiales, recientemente con los desastres naturales y conflictos geopolíticos y que continuaremos vislumbrando en el futuro.
Dado que la gente llana no tenemos el poder ni las herramientas para inducir en los hábitos. de consumo de la sociedad o en que los empresarios inviertan en proyectos que promuevan el uso de energías alternativas, debemos ejercer presión ante las autoridades para evitar que los precios energéticos no suban cada año más del IPC o que el precio del crudo pueda incrementar los costes laborales afectando potencialmente a nuestros futuros empleos o al precio de nuestras hipotecas.
Ante estos posibles escenarios, se me ocurren numerosas preguntas sobre la evolución de los precios del crudo: ¿Tiene la OPEP el suficiente poder como para que sus decisiones influyan tanto en el devenir de los precios? ¿Se conoce diariamente en los mercados mundiales de materias primas el número total de barriles de petróleo que componen la oferta y la demanda? ¿Son las compañías petroleras socialmente responsables con la sociedad que les legitima e informan con exactitud de los recursos existentes?

Demanda global
En primer lugar, decir que la producción de la OPEP satisface aproximadamente al 35% de la demanda global de crudo y que su nivel de oferta actual carece de posibilidades de crecimiento. Pero, ante este panorama, ¿no debería el 65% de la oferta mundial restante incrementar las inversiones en exploración y extracción de crudo? La oferta petrolera de los países que no están en el cartel de la OPEP no contribuye a vislumbrar expectativas de mejora. En efecto, Rusia, Estados Unidos y China se encuentran entre los países que más producen pero también entre los que más consumen. Excepto Rusia, que produce más crudo del que consume, el resto de países son los que desequilibran la demanda y, por lo tanto, determinan el alza en el nivel de precios.
En segundo lugar, todos debemos conocer que en un mercado de materias primas dominado por traders con visiones demasiado cortoplacistas, es difícil que el precio del crudo no se mueva por el afán especulativo de colocar el barril al mejor postor. Es cierto que es la mano invisible del mercado la que opera en estos casos, pero, en situaciones tan críticas como las que se avecinan, las autoridades reguladoras deberían intervenir en los mercados para asignar los precios de una forma eficiente, y sobre todo equitativa.
En tercer lugar, las compañías petroleras no presentan con exactitud en sus memorias anuales la situación de sus reservas, así como su capacidad para regenerar crudo en sus yacimientos. Todos entendemos que son las primeras beneficiadas del alza en los precios, y sus estrategias se centran cada vez más en incrementar a corto plazo la rentabilidad por dividendo de sus accionistas, pero creo que están obviando al resto de stakeholders empresariales. Además, las numerosas fusiones y absorciones del mercado petrolífero deben hacemos pensar que los recursos se están agotando y que estas sinergias no tienen otro fin que el máximo beneficio al menor coste o inversión.
En definitiva, queda constancia de que la situación es claramente mejorable, jugando la sociedad un papel clave en manifestar a las autoridades su preocupación por la enorme dependencia del petróleo. Mientras tanto, ha quedado constancia de que sí es crudo todo lo que reluce.



www.expansion.com