Petróleo caro

Resumen de Prensa            Enervía, martes, 30 agosto 2005

FUENTE: Editorial Gaceta


El petróleo se lanza con decisión hacia los 80 dólares el barril, cifra que representaría su récord verdaderamente histórico. Por si las inestabilidades políticas, las tensiones de la demanda y las dificultades técnicas de la oferta no fueran suficientes, la naturaleza pone su fuerza descomunal al servicio de la especulación. Ayer se superaron con holgura los 70 dólares por barril.

Las subidas de los últimos meses no han socavado todavía las economías occidentales. Los gigantes consumidores, Estados Unidos y China crecen a ritmo sostenido y en el caso norteamericano aún no han aflorado graves tensiones de precios internos, porque la política pausada pero continuada de Greenspan de subir los tipos de interés resta explosividad a la inflación. Algo de eso es lo que ha forzado a China a desvincular moderadamente su moneda del dólar, para poder actuar con más independencia sobre la liquidez. A partir de ahora, en el margen entre los 70 y los 80 dólares por barril, es donde los efectos se van a dejar sentir crecientemente. ¿Qué hacer ante una situación potencialmente destructiva?

Generalmente se ataca el problema de los precios del petróleo desde la perspectiva técnico-energética: más ahorro, más eficiencia, nuevas fuentes. Recetas siempre iguales, necesarias, consabidas y siempre aplazables en cuanto los efectos de la demasía del precio se dejan sentir en la demanda y la disciplina de los precios y cuotas se rompe.

La OPEP no controla mucho más del 30% de la oferta mundial; el resto son productores independientes. Es ahí donde las economías libres han fallado, siendo incapaces de negociar acuerdos a medio y largo multilaterales o bilaterales con estos productores, que les garanticen una renta petrolera estable, basada en precios razonables. Una vía más de mercado contra un mecanismo antimercado.


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