El gasoducto de Medgaz

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 30 junio 2005

FUENTE: Editorial Gaceta de los Negocios


En 2001 se constituyó la sociedad conjunta entre la empresa pública argelina Sonatrach y el grupo privado español Cepsa con el objeto de diseñar, construir y operar un gasoducto que uniera Argelia con el sur de Europa a través de España. Se trataba de un proyecto ambicioso, de una notable importancia estratégica para garantizar la seguridad de los suministros y su diversificación. Con posterioridad, diversos grupos europeos y españoles del sector energético se han sumado a esta iniciativa, consolidando la viabilidad comercial de la misma.

El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó, con un retraso considerable y poco justificado, la concesión de la calificación de "prioritario" al proyecto, título imprescindible para poner en marcha el mismo con las ventajas en cuanto a la financiación correspondientes a esta categoría. El proyecto comenzará la fase de construcción el año que viene y culminará a finales de 2008. La inversión prevista alcanza los 630 millones de euros.

El gas natural se ha convertido en una materia prima imprescindible para la economía española. El consumo tanto doméstico como industrial y para la generación eléctrica ha crecido en 2004 a un ritmo del 16% sobre el año anterior (en el caso de la generación ha sido del 65%) y las previsiones sobre la puesta en marcha de nuevas centrales de ciclo combinado, que acaben con las actuales penurias de generación eléctrica diversificada, exigen una cobertura de suministros que a duras penas está garantizada hasta la entrada en funcionamiento del nuevo gasoducto.

Se trata de un gran proyecto, apoyado con decisión por las empresas españolas. Reconocida la importancia estratégica del gasoducto, no obstante, entre el inicio del proyecto y su culminación van a transcurrir siete años. Quizás demasiado tiempo.


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