FRACASA LA OPA DE GAS NATURAL

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 30 abril 2003

FUENTE: Estrella Digital


La Comisión Nacional de la Energía ha dicho no a la OPA hostil planteada por Gas Natural contra Iberdrola, con el apoyo de La Caixa y la traición del consejero delegado de Gas Natural, José Luis López de Silanes, que estaba en ese consejo en nombre de Repsol. El fracaso de dicha operación debe conducir a la dimisión de los altos cargos de Gas Natural y a la recomposición del Consejo de Administración por parte de Gas Natural y de su socio industrial, Repsol.

El golpe de mano que Gas Natural ha querido dar contra Iberdrola, aprovechando las dificultades políticas por las que atraviesa el Gobierno de Madrid y la campaña electoral en ciernes, se ha venido abajo y con ello la operación del nacionalismo catalán y del futuro pacto de gobierno CiU-PSC, que pretendían así asegurarse una posición de privilegio en el ámbito energético español, donde los de Gas Natural llevan mucho tiempo intrigando con el apoyo de La Caixa, una caja de ahorros que está más dedicada a la política que a su propia función, a pesar del alto riesgo que soporta dicha entidad y que debería haber sido controlado desde hace tiempo por el Banco de España.

Esta vez la defensa planteada por Iberdrola tanto en el ámbito energético como empresarial y la firmeza de Repsol han puesto patas arriba esta operación contra natura con la que se pretendía desregular el marco energético en favor de una operación política. Una operación a la que seguramente no ha sido ajeno el ministro Piqué y otros intrigantes de la política, pero que esta vez ha sido frenada de lleno en la primera instancia de consulta, la Comisión Nacional de la Energía, en la que sin duda alguna el Gobierno de Aznar algo habrá tenido que decir aunque la decisión que se ha tomado tenga su propio apoyo argumental en el ámbito energético nacional y en las consecuencias que esta OPA habría provocado en el sector.

En esta ocasión el pez chico no sólo no se ha comido al grande, sino que se ha estrellado en su intentona y ahora veremos qué ocurre en el seno del Consejo de Gas Natural y qué pasa con el futuro de esta compañía que fue a por uvas y que ha vuelto con las manos vacías.

Si en su día las altas instancias de la competencia hicieron imposible la fusión pacífica entre Endesa e Iberdrola, hubiera resultado irrisorio que ahora Gas Natural se hubiera colado por la gatera de un apretado calendario político para dar un golpe de mano en el que, desde una posición minoritaria, quisieran controlar el núcleo duro del mercado eléctrico y energético español en su solo beneficio.

Naturalmente, la decisión de la Comisión de Energía tendrá sus lecturas tanto empresariales como políticas en Madrid y en Barcelona, pero el señor Brufau tenía que haber medido la capacidad de respuesta de las instituciones del sector, del resto de sus competidores y del entorno político antes de embarcarse en esta aventura que le ha salido tan mal.




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