Energías renovables

Resumen de Prensa            Enervía, lunes, 29 agosto 2005

FUENTE: Editorial Gaceta de los negocios


El Gobierno ha lanzado el Plan de Fomento de las Energías Renovables, que toma el relevo del aprobado el 1999 y actualiza sus objetivos, a la vista de sus resultados, en algunos casos, pobres.

El Plan busca una diversificación de fuentes energéticas, problema que se torna ya angustioso en nuestro país, apoyándose en los parques eólicos, en la energía fotovoltaica, en la biomasa y otras tecnologías, para que el 12% de la energía primaria consumida proceda de estas fuentes en 2010.
Con este planteamiento, el Plan es ambicioso y supone un verdadero desafío para el sector al que se pide un esfuerzo financiero superior a los 23.5000 millones de euros en cinco años. Y ésta es la clave. ¿Está en condiciones financieras el sector para afrontar este empeño? La deuda de los actuales agentes, pese a los recientes saneamientos, es ya muy elevada. El sistema de retribución tarifaria resulta insuficiente y sólo algunos de los nuevos operadores, que directamente entran en el sector de la mano de éstas nuevas tecnologías se pueden permitir inversiones tan desmesuradas.

Los planes, por definición deben de ser ambiciosos, pero no tanto que se conviertan en irrealizables desde el principio; hay una experiencia, que es el grado de cumplimiento del actualmente vigente, que a penas alcanza el 28,4%. Este plan puede fracasar por la falta de recursos, por pretender ir demasiado deprisa o porque los estímulos del mercado no sean suficientemente atractivos. Lo que no contradice ni la urgencia del mismo ni la pertinencia de su planteamiento general ni que ahora, los compromisos adquiridos al suscribir el Protocolo de Kioto, den un nuevo valor de mercado a las energías más limpias.

Aunque las antiguas consejas así lo afirman, no es fácil hacer de una necesidad (perentoria), virtud.


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