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EL ORO NEGRO QUE VIAJA DESDE EL MAR AL SURTIDOR
Resumen de Prensa Enervía, viernes, 29 agosto 2003
FUENTE:
Por Toni Garganté y Susana Díaz en Cinco Días
El grupo Repsol YPF surgió en 1999 tras la adquisición de la compañía argentina YPF. Es líder en España y en Argentina, y una de las diez mayores petroleras del mundo.
Sin embargo, carece de yacimientos importantes que le aseguren gran parte del suministro, con lo que depende del transporte internacional de crudo. La refinería de Tarragona es la única en España que cuenta con una plataforma de extracción, la Casablanca. El complejo tarraconense data de 1976, y desde entonces no ha parado de crecer. Actualmente ocupa 368 hectáreas. La inversión en medio ambiente ha alcanzado los 447 millones de euros desde 1999.
Las instalaciones de Repsol en la petroquímica de Tarragona representan el único ejemplo de producción integrada del grupo en España: desde la extracción de crudo en la plataforma marítima Casablanca, frente al litoral tarraconense, hasta la producción de la gasolina sin plomo en las instalaciones del polígono norte.
La compañía no extrae crudo de ninguna otra parte en la Península. Por lo tanto, las otras cuatro refinerías de Repsol (Bilbao, Cartagena, A Coruña y Puertollano) se abastecen de buques petroleros. Con todo, la plataforma de Casablanca es pequeña, y no consigue cubrir el consumo de la refinería.
La capacidad de la plataforma ronda los 10.000 barriles diarios, lo que representa sólo entre el 5% y el 10% de lo que necesita la refinería. Además, el centro del negocio de Repsol es el refino y la venta de combustible. La capacidad de refino de Repsol alcanza los 39,3 millones de toneladas anuales, de las que la petroquímica de Tarragona aporta 9,4 millones. Es la segunda en capacidad, puesto que Repsol cuenta con 11 millones de toneladas en las instalaciones de Bilbao.
Pero vamos por partes. Las plataformas petrolíferas se diseñan en exclusiva, adaptándose a las características del fondo marino en el que se encuentran. El viaje del crudo empieza lógicamente en el pozo subterráneo, en este caso marino. Sin embargo, antes ha habido que hacer multitud de perforaciones, pruebas y estudios geológicos. Una onda sonora identifica el tipo de terreno por la velocidad con que se propaga, es decir, la existencia de capas duras y su profundidad. Si las condiciones son buenas y una vez descartados los 'pitufos' (yacimientos que no merecen la pena) se instala un taladro, que es el que debe encontrar la bolsa de crudo.
En Casablanca se han llegado a perforar hasta ocho pozos productivos alejados hasta cuatro kilómetros de la plataforma. Cuando el taladro debe separarse, hay que ir con sumo cuidado para evitar que las elevadas presiones de los gases puedan producir escapes y explosiones. Una vez abierto el pozo se retira la torre, se instala una máquina de bombeo y se inicia la extracción del crudo, que llega a la plataforma a una temperatura de hasta 110 grados centígrados.
De la masa viscosa que aflora se separa el gas (se destina en parte a la generación de electricidad, quemándose en la antorcha el resto), el agua (se reinyecta) y el petróleo, que se envía a la refinería a través del oleoducto (más de un metro de diámetro).
Dejamos la plataforma y nos trasladamos a tierra firme, a través de un conjunto de tuberías (rack), que enlazan con la refinería y otros clientes petroquímicos del polígono. Tienen una longitud de 14 kilómetros y discurren en paralelo, remontando el río Francolí, al lado de Tarragona.
Pero no debemos olvidarnos de un paso intermedio: el pantalán, la instalación portuaria de 1.600 metros de longitud que recibe la descarga de 500 barcos al año. Repsol recibe 14 millones de toneladas de crudo, justo el 70% del tráfico total de Tarragona.
Finalmente hemos llegado a la refinería, que ocupa 368 hectáreas, con 712 puestos de trabajo directos (3.350 indirectos). El nivel de automatización y de seguridad es el máximo.
La refinería consta de hasta 34 unidades productivas y medioambientales, que se dedican a destilar, separar y aligerar paso a paso las diversas fracciones del petróleo. Las gasolinas y gasóleos son el producto final, después de pasar por tres unidades de destilación, dos de hidrocraqueo de gasóleo, dos de desulfuración, dos más de sustitución de los antiguos aditivos de plomo, otra que facilita la producción de la gasolina con menos aromatizantes y la unidad de mezclado final (blending), que reduce el volumen de combustibles almacenados en la refinería.
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