ENERGÍA DE MODA POR UN TUBO

OPINIÓN EXPANSIÓN DIRECTO
27 de Julio de 2002

 

POR R. CASADO

Dicen los veteranos del sector energético que, hace no muchos años, las petroleras despreciaban el gas natural que encontraban en sus yacimientos y lo quemaban en las antorchas de los propios campos.


Hoy, las empresas se ‘pegan’ por tener gas, ya que es la energía de moda para la industria y los hogares. El gas llegó a España en 1969 y hoy lo utilizan cinco millones de personas.


El 9 de noviembre de 1965, Nueva York vivió uno de los mayores apagones de su historia: catorce horas sin energía eléctrica.


Pere Durán Farrell, entonces presidente de Catalana de Gas, no cambió su rumbo aquel día pese al mal presagio. Siguió hacia la sede neoyorquina de la petrolera Exxon para firmar un acuerdo que cambiaría el horizonte energético de España.


Pese a las críticas y muestras de escepticismo que dejó atrás al viajar hacia Estados Unidos, y al apagón premonitorio, Durán Farrell selló en Nueva York el primer contrato para la importación de gas a España.


Se trataba de un acuerdo para adquirir gas del que producía Exxon en Libia. En principio, ese gas estaba destinado a Francia, pero la decisión del país galo de construir centrales nucleares redujo sus necesidades de esa fuente de energía.

 

Inversión
Durán Farrell aprovechó para hacerse con ese contrato. La jugada era arriesgada. Había que construir una planta regasificadora que permitiera el acceso de los barcos de gas a Barcelona y luego convencer a los clientes para que dejaran sus combustibles tradicionales: electricidad, butano y gas manufacturado (producido a partir de la combustión de carbón o productos petrolíferos).


El Gobierno y empresas del sector veían con escepticismo aquella operación. El coste de importar gas era excesivo, pensaban, frente al de otras alternativas.


Pero en 1969, el primer barco de gas llegó al puerto de Barcelona para abastecer a varias industrias catalanas. Cinco años después, Catalana de Gas decidió acometer la operación Cambio de gas. Los pequeños clientes de gas manufacturado de la compañía modificaron su instalación para tener acceso al gas natural.


A partir de ahí, el proceso de crecimiento del gas fue imparable. Catalana de Gas empezó a desarrollar la red de distribución en Levante y otras zonas de España. En el año 1985, un millón y medio de personas tenían gas natural en sus hogares, frente a los veinte millones con electricidad.


Madrid no tuvo gas hasta 1987. Esa energía llegaba por barco a las costas (se construyeron plantas en Cartagena y Huelva) y acceder al interior era muy caro. Gas Madrid, compañía en la que estaba Hidrola y en la que luego entró Repsol, se encargó del abastecimiento a la capital.


A principios de los noventa, con dos millones de clientes, llega otro gran salto en el desarrollo del sector. Gas Madrid y Catalana de Gas se fusionan para crear Gas Natural, la empresa que agrupó casi toda la red de distribución en España. Repsol y La Caixa se convirtieron en accionistas de referencia, lugar que todavía ocupan.


Con un grupo sólido en el sector, España firmó en 1992 el segundo gran pacto de compra de gas. En este caso, con Argelia. La novedad era la construcción de un gasoducto que atravesaría Argelia, Marruecos y llegaría a España a través del Estrecho de Gibraltar. La obra se inauguró en diciembre de 1996.


Con los deberes hechos, y tres millones de clientes de gas, Durán dejó su cargo en 1997 a Antonio Brufau. Un año después, Durán fallecería.


Hoy, el gasoducto del Magreb se ha quedado pequeño. Mientras el consumo de hogares e industrias sigue su ritmo, con cerca de cinco millones de consumidores, la demanda de gas se duplicará en cinco años por la aparición de las centrales eléctricas de ciclo combinado.


Endesa y Gas Natural inauguraron hace un mes los primeros ciclos combinados. La inversión en esas plantas y en infraestructuras de transporte de gas alcanzarán los doce mil millones de euros en diez años.

 

Energía limpia
¿A qué se debe el éxito del gas? Es el combustible fósil menos contaminante y su uso es sencillo y eficiente en hogares e industrias, dicen en Gas Natural, donde creen que puede extender sus aplicaciones al automóvil.


Lo más escépticos dicen que el riesgo de abastecimiento (todo el gas es importado) y sus oscilaciones de precio hacen necesario diversificar la energía.

 

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