Por qué seguirá su ritmo implacable el consumo eléctrico

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, jueves, 29 junio 2006

FUENTE: Por Martin Wolf en Expansión


El fenómeno que comenzó en Reino Unido y se extendió al noroeste de Europa a principios del siglo XIX se conoce como "revolución industrial", aunque debería haberse denominado "revolución energética". Los recursos que sustentan la era en la que la humanidad entró hace dos siglos son la luz solar y, de manera más prosaica, los combustibles fósiles. La humanidad aprendió a extraer y utilizar el combustible que las plantas habían depositado durante millones de años.
Deepak Lal, el distinguido economista del desarrollo, ha descrito el resultado como "crecimiento Prometeo" por el mítico titán que creó el fuego.

Bjorn Lomborg, el polémico erudito danés asegura que, "si pensamos en la energía que utilizamos en términos de sirvientes, cada habitante de Europa occidental tiene acceso a 150 sirvientes, EE.UU. a 300 e incluso India tendría 15".

No es casual que la revolución energética haya derivado en la desaparición -casi total de la esclavitud y la servidumbre. A pesar de que la maquinaria ha contribuido a paliar el problema, hasta ahora no puede suplantar a un ser humano en el cuidado de los niños y ancianos, por ejemplo. Expertos del Departamento de Energía de EE.UU. sostienen que, desde 1900, la producción anual de energía mundial de combustibles fósiles se ha multiplicado por dieciséis.

Según Angus Maddison, historiador económico, el producto mundial bruto (utilizando una paridad de poder adquisitivo) se multiplicó por diecinueve entre 1900 y 2001. Durante el mismo periodo, el consumo de toda la energía comercial se multiplicó por dieciocho. Es sorprendente la proximidad de la correlación.

No obstante, entre 1975 y 2001 el producto mundial bruto creció un 120%, mientras que el consumo de la energía comercial sólo aumentó un 60%. Aun así, este aumento de la eficacia no provocó una caída de la demanda energética. El consumo de energía comercial ha seguido creciendo durante todos los periodos relativamente largos.

Con el tiempo, las fuentes de energía comercial han cambiado. En el siglo XX, la importancia del petróleo y el gas natural frente al carbón -el principal recurso en la era del vapor- comenzó a crecer, aunque el consumo de carbón siguiera aumentando. Durante el siglo XX, empezaron a cobrar más importancia las fuentes de energía comercial, a excepción de los combustibles fósiles. Los más destacados fueron las energías hidroeléctrica y nuclear. Sin embargo, en 2002, la proporción de energía comercial hidroeléctrica y nuclear generada no superó el 6.5%
el 6,4% respectivamente, mientras que la geotérmica y otras energías menos convencionales sólo generaron 1.4%. Por encima de todo, el consumo de combustibles fósiles continuó aumentando.

Perspectivas
¿Cuáles son las perspectivas de consumo para el futuro? La respuesta es sencilla: sin un cambio de tendencia radical, el consumo seguirá aumentando. Basta pensar en los esquemas de consumo energético individual entre 1980 y 2002. De estos datos, se pueden extraer cuatro conclusiones.

En primer lugar, algunos países ricos han conseguido con' tener el aumento del consumo energético individual, a pesar del importante crecimiento del PIB, también individual. La desindustrialización de Reino Unido es Un ejemplo perfecto: entre 1980 y 2002, su demanda energética individual aumentó un 3%, mientras que el PIB per cápita creció un 59%. En conclusión, el consumo energético aumenta a un ritmo más lento que el nivel de vida, aunque sigue creciendo.

En segundo lugar, algunos países industrializados utilizan más recursos energéticos que otros. A un cierto nivel de PIB per cápita, EE.UU. utiliza casi el doble de energía que Japón o Reino Unido. Esta diferencia se debe en parte al tamaño del país y a las condiciones climáticas más duras.

En tercer lugar, los países en vías de desarrollo que crecen a un ritmo más rápido están aumentando sus necesidades energéticas de forma espectacular. Entre 1980 y 2002, el gasto energético Individual en Corea del Sur aumentó un 300%, mientras que el PIB creció un 270% por persona. Por último, un ciudadano chino consume una décima parte de la energía que consume un estadounidense y una quinta parte de lo que consume un japonés. En cuanto al futuro, dado el estrecho vinculo entre el desarrollo económico y el consumo energético, ¿cuáles son las expectativas? Cualquiera que crea que reducir el consumo de energía a nivel mundial es fácil goza de una excelente imaginación.



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