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'Nos interesa que el mercado de emisiones no sea estrecho'
Resumen de Prensa InterMoney Energía, lunes, 29 mayo 2006
FUENTE:
Por Noemi Navas en Cinco Días
El brazo derecho de Cristina Narbona
hace balance de un año de funcionamiento del mercado de emisiones de CO2, en el
que los precios han dado sorpresas
Quiere ser ecuánime con la labor
que su secretaría y el Ministerio de Medio Ambiente han realizado en estos dos
años. Dice estar 'moderadamente insatisfecho' pero no oculta el hecho de que hace
dos años, 'nadie apostaba porque España se incorporara en condiciones de igualdad
al mercado de derechos de emisiones de CO2'. Al cierre del primer ejercicio de
funcionamiento del mercado y con el segundo Plan Nacional de Asignaciones (PNA)
en puertas, Gonzalo valora 'el trabajo arduo de colaboración con las comunidades
autónomas y las principales organizaciones sociales'.
¿Cuál es su balance
del primer año de funcionamiento del mercado de derechos de emisión?
El
esfuerzo para poner en marcha el primer mercado realmente europeo ha sido extraordinario
y el balance es francamente positivo. El sistema ha funcionado con un nivel de
cumplimiento altísimo por parte de miles de empresas. Más de un 99% de los derechos
asignados habían sido inscritos en plazo en los 25 registros nacionales de los
países miembros.
¿Pero se ha cumplido el objetivo de reducción de las
emisiones?
Hay una amplia convicción en Europa, en la CE y en los Gobiernos,
de que es un instrumento efectivo para la reducción de emisiones de una forma
eficiente y flexible. El mercado consigue que las reducciones se produzcan allí
donde es más barato, donde hay mayor capacidad tecnológica y más capacidad de
traslación de los costes a los precios sin alterar la competitividad.
La asignación de derechos ha resultado demasiado generosa.
El
mercado se ha quedado por encima de la asignación debido a una combinación de
factores. La información sobre las emisiones que tenemos hoy es de una calidad
muy superior a las estimaciones conservadoras de los inventarios. Ahora, las emisiones
están verificadas por un auditor independiente con un alto nivel de precisión.
Además, el mercado ha supuesto un incentivo para la reducción. Una tonelada de
CO2 hoy cuesta 19 euros. Es un argumento poderoso para reducir las emisiones,
cuando por término medio un hogar español emite al año dos toneladas de CO2. Ahorrar,
incluso a esa escala, empieza a ser muy interesante económicamente.
¿Le
beneficia a España este inesperado cumplimiento del resto de los países?
A
España le interesa que haya un mercado líquido a precios razonables. Somos un
país en posición de compra, alejados de nuestro compromiso con Kioto, así que
nuestras asignaciones tienen que ser restrictivas. Pero no nos interesa que haya
una asignación muy corta en los demás países. No somos partidarios de que se sobreasigne,
pero un mercado muy estrecho sería negativo para nuestras empresas desde el punto
de vista del coste del cumplimiento.
¿Cómo se han comportado los sectores
especialmente sensibles?
hay que distinguir entre el sector eléctrico
y el resto de los sectores. Todos los industriales han tenido excedentes de derechos,
excepto el sector del refino, que ha tenido un ligerísimo déficit. Este excedente
supone un beneficio económico significativo. Las 700.000 toneladas de CO2 no emitido
por el sector de tejas y ladrillos supone un ahorro de 14 millones de euros. Nuestro
deseo es que apuesten por la eficiencia, las renovables, la innovación tecnológica
y tengan excedentes mayores.
¿Y el eléctrico?
El Gobierno
anunció que a este sector se le exigiría el mayor esfuerzo, porque puede soportarlo.
En primer lugar, está menos sometido a la competencia internacional y tiene más
capacidad de trasladar los costes a los precios. Existen también razones tecnológicas.
El Ejecutivo apuesta por una gradual transición en el parque de generación español.
Se resume en menos fuel y carbón, más gas y renovables. El sector eléctrico se
ha comportado muy bien apostando por las renovables y la eficiencia.
¿Cuál
fue el problema en 2005 para que el sector emitiera de más?
Todo lo
que estaba fuera de nuestro control y podía ir mal, fue mal. Sobre todo, la sequía.
La generación hidroeléctrica se redujo un 40% con respecto a 2004. En unas condiciones
normales de hidraulicidad, de producción nuclear e hidroeléctrica media, España
va a entrar en una clara tendencia de reducción.
¿Qué papel juega el
ciudadano?
La moderación del consumo de energía eléctrica influye.
Hasta hace poco teníamos crecimientos del consumo del 4 y del 6%, alucinante.
Pero hasta el 15 de mayo, el consumo de energía eléctrica creció un 1,4%. Eso
sí es asumible. Los ciudadanos deben saber que un grado más o menos en el aire
acondicionado tiene un efecto directo en la generación eléctrica y en las emisiones
de CO2 de la industria.
¿Qué es mejorable frente a los próximos planes
de asignación?
La Comisión Europea ha recibido mensajes muy claros
de los Estados miembros. Necesitamos el máximo rigor, que el mercado garantice
unas reglas del juego comunes para que nuestras empresas compitan en igualdad.
Algunos de estos requisitos de armonización exigen cambiar la directiva y eso
no será posible a tiempo para la segunda fase. Para más allá de 2012, hay acuerdo
entre los Estados miembros para la exclusión de las pequeñas instalaciones del
sistema. Para las instalaciones de menos de 25.000 toneladas, el sistema no es
eficiente por costes y por la pequeña capacidad de reducción posible.
¿Vamos a cumplir Kioto?
por supuesto. Es imposible que no cumplamos
porque España se convertiría en una especie de paria internacional. Eso no es
planteable. Haremos todo lo posible en reducir las emisiones en nuestro territorio
y, después, tendremos que recurrir a adquisición de derechos de emisión en terceros
países.
Desarrollo. 'Hay que comprar fuera lo mínimo'
Pese a
que para cumplir los objetivos de Kioto España tiene que recurrir a comprar derechos
a terceros países y a fomentar Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) en países
en vías de desarrollo, el secretario para el Cambio Climático recalca que 'España
tiene que comprar lo menos posible'
¿por qué esa máxima de recurrir
lo menos posible a los créditos de flexibilidad en terceros países?
Porque
todo lo que reduzcamos en casa, aunque nos cueste dinero, servirá para modernizar
y hacer más eficiente nuestro sistema energético. Tendrá un impacto positivo y
directo para el país. El objetivo es comprar fuera lo menos posible, al menor
coste posible y que de ahí obtengamos las mayores oportunidades de negocio para
las empresas españolas. Tenemos un gran peso en el sector energético o en el cementero
en otros países, y nuestras empresas pueden generar reducción de emisiones en
terceros países.
¿Cómo piensan recurrir a estos mecanismos?
Además
de su necesaria utilidad ambiental y económica para España, desde una perspectiva
ética y de coherencia, el Gobierno quiere que esto funcione como instrumento de
cooperación. Si invertimos en energías limpias, se beneficia España de las reducciones,
pero también el país anfitrión de esas nuevas fuentes de energía y de la transferencia
tecnológica.
¿Qué pasos se han dado en este sentido?
Hemos
firmado memorandos de entendimiento con 16 países, en Latinoamérica y Marruecos.
Hemos creado la red iberoamericana de oficinas de cambio climático y tenemos una
participación muy destacada en los mercados de carbono. El anterior plan de asignación
estimaba en 100 millones de toneladas la cantidad de derechos que necesitamos.
Hemos cerrado acuerdos para la mitad de esa cantidad y comprometido el desembolso
de 250 millones de euros.
¿Qué papel juegan los MDL?
El mercado
es aún incipiente. Tenemos que luchar por ir eliminando las barreras burocráticas
y los costes de transacción en el registro de proyectos MDL, porque nuestra convicción
es que el éxito de la lucha multilateral contra el cambio climático se necesita
como el éxito de los MDL. www.cincodias.com
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