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El final del petróleo barato
Resumen de Prensa Enervía, martes, 29 marzo 2005
FUENTE: Por Fernando Martínez en Cinco Días
Todas las previsiones sobre el petróleo estaban equivocadas. Desde que
empezó el año, el precio del barril de Brent, de referencia en Europa,
no sólo no se ha moderado tras acumular una subida del 34,1% en 2004,
sino que ha elevado el precio máximo a cotas consideradas poco menos que
catastrofistas hace apenas unos meses: 55,65 dólares marcó el día 21;
un 130% más que a comienzos de la década. Los rangos de 20 a 30 dólares
que Occidente aceptó con resignación a partir de 1999, después de haber
visto el barril a menos de 10 dólares un año antes, se han esfumado para
siempre. Así lo ven la mayoría de los expertos y así lo ve la OPEP (Organización
de Países Exportadores de Petróleo), el cártel que hoy controla el 36,7%
del petróleo mundial y que espera alcanzar dentro de 20 años una cuota
superior al 50%. La pregunta es ahora ¿dónde está el nuevo suelo del crudo?
Los expertos aventuran un rango más o menos estable entre los 35 y los
50 dólares. Ayer, festivo en Londres donde cotiza el Brent, el crudo liviano
estadounidense caía por debajo de los 55 dólares ante la toma masiva de
ganancias de los inversores y por los menores temores a que los últimos
sabotajes interfieran en el suministro.
Los factores distorsionadores son múltiples. Así los resume Deborah White,
economista de Société Générale: 'De forma duradera, habrá un crecimiento
mayor de la demanda -1,5 millones de barriles diarios cada año- ahora
que los países en desarrollo, liderados por China e India, están en plena
transformación, expandiendo su actividad industrial y sus necesidades
energéticas. Hay además un descenso progresivo de la producción de petróleo
fuera de la OPEP, de un millón de barriles diarios respecto a los niveles
actuales. (...) Y la mayor parte del exceso de capacidad de extracción
de la OPEP ya ha sido absorbido por el aumento del consumo. Arabia Saudí,
que sabe muy bien que los requerimientos futuros son inciertos, no quiere
sobreinvertir en expandir su capacidad'.
Toda la situación tiene que ver con la recuperada presencia del cártel,
una organización compuesta por Arabia Saudí, Argelia, Emiratos Árabes
Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Nigeria, Libia, Qatar y Venezuela.
Un grupo de 11 países que en los años sesenta decidió nacionalizar su
industria petrolera y tomar las riendas del mercado. Ningún otro bloque
puede rivalizar con sus niveles de producción; el grupo concentra también
más del 65% de las reservas conocidas de petróleo.
Los optimistas tienen, no obstante, argumentos históricos a su favor.
'Todas las crisis recientes del petróleo han desembocado en una contracción
de la demanda y el consecuente descenso en picado de la cotización del
barril', explica Manouchehr Takin, de CGES. Así sucedió con el embargo
árabe de petróleo a EE UU (1973-74) por su apoyo a Israel en la guerra
del Yom Kippur; en la guerra de Irán-Irak (1980-1982) y en la primera
Guerra del Golfo en 1991.
Pero tampoco se puede olvidar que el avispero de Oriente Próximo ha hecho
que el precio histórico del petróleo suba escalones a marchas forzadas.
Entre 1930 y 1970, la cotización media se mantuvo cerca de los 10 dólares
por barril, medida en dólares de 2003, según los cálculos de BP. Desde
entonces y hasta el año 2000, el sesgo medio fue más próximo a los 20
dólares. El siguiente escalón parecía consolidado en la banda de 20 a
30 dólares, hasta que el barril empezó a dispararse en octubre pasado.
Ahora, la oferta está tan ajustada que el Departamento de Energía de EE
UU afirma que ya sólo hay un país en todo el mundo, Arabia Saudí, con
capacidad para poner más petróleo en el mercado en un plazo no superior
a 30 días. Ese volumen es de 1,5 millones de barriles diarios. 'En 2002
ese excedente era de 6,3 millones de barriles. Una erosión así en tan
poco tiempo es la mejor ilustración de lo fuerte que ha sido la dinámica
de la demanda respecto a la del suministro', apunta Paul Horsnell, de
Barclays Capital. Este analista advierte además que poner crudo de un
nuevo yacimiento en el mercado es un proceso que 'suele llevar unos cinco
años por lo menos, aunque lo más frecuente es que el periodo sea de siete
años'.
En conjunto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que la
demanda global se incrementará un 60% en las próximas tres décadas. Para
hacer frente a estas necesidades hay una industria que se encuentra en
plena sequía de nuevos yacimientos. '2003 fue probablemente el primer
año desde 1920 que no ha registrado ningún gran descubrimiento, con sólo
2.270 millones de barriles de nuevas reservas añadidas', explica Mamdouh
G. Salameh, asesor de Energía para el Banco Mundial.
El protagonismo de China
El hecho es que el seísmo económico provocado por China ha dado un vuelco
al mercado. El país ha aumentado su demanda un 47,5% en cinco años. La
AIE calcula que sólo este año el consumo chino será de 6,9 millones de
barriles al día, más que cualquier otro país de Asia, más que toda América
Latina y un 43,5% de lo que consume Europa.
Aquellos que creen en un descenso del crudo arguyen que los precios actuales
hacen rentables pozos costosos y animan a desarrollar energías alternativas.
Pero hay matices. 'Desafortunadamente, la industria de refino ya está
operando al máximo de su capacidad y los crudos pesados no pueden procesarse
sin una compleja capacidad de destilado', opina Charles Whall, analista
de Newton. 'La sustitución de petróleo por otros combustibles es cada
vez más difícil. No sólo por la falta de verdaderas alternativas, sino
también por la enorme inversión que requiere tanto en la cadena de suministro
y en su transporte'. Las inversiones, en cualquier caso, serán ineludibles.
La AIE cifra el gasto necesario para atender los requerimientos energéticos
en 568.000 millones de dólares al año las próximas tres décadas.
Fuerzas de tensión en el sector
PRESIÓN AL ALZA
Auge demográfico. Los grandes exportadores
precisan maximizar sus ingresos ante la bomba de relojería social que
afrontan. Dos ejemplos: la población de Arabia Saudí crece a un ritmo
anual del 2,4%; al menos el 50% de los argelinos menores de 30 años está
en paro.
Sequía de yacimientos. Cuando el petróleo
del Mar del Norte empezó a fluir en los ochenta, Occidente respiró al
encontrar un contrapoder a la OPEP. Hoy la zona está en una fase irreversible
de agotamiento. De los 20 yacimientos más grandes del mundo, el último
se descubrió hace una década.
Demanda. Entre 1990 y 2000, la demanda
global de petróleo creció un 15,7%. Desde esa fecha hasta hoy, el incremento
supera ya el 10%.
PRESIÓN A LA BAJA
La dependencia de la OPEP. El cartel necesita
que el precio no esté tan alto como para hundir el consumo. Por ejemplo,
el 90% de los ingresos públicos de Kuwait vienen del crudo; el 80% de
las exportaciones venezolanas son de petróleo; el 75% del presupuesto
libio depende del oro negro.
Tasas de crecimiento. Ningún experto cree
que China pueda mantener eternamente tasas de crecimiento cercanas al
9%.
Nuevas oportunidades. Los problemas políticos,
seis países comparten el territorio, están retrasando el desarrollo en
el mar Caspio, pero el mercado calcula que las reservas petrolíferas de
la zona superan a las del Mar del Norte en sus mejores tiempos.
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