Las ventas de activos en la OPA sobre Endesa

Resumen de Prensa            Enervía, lunes, 28 noviembre 2005

FUENTE: Por Julián López Milla en Expansión


La opa de Gas Natural a Endesa, aparte de polémicas muy diversas, ampliamente recogidas por los medios de comunicación, plantea una cuestión de gran interés, que ha sido tratada ampliamente en un reciente informe elaborado por la Dirección General de Defensa de la Competencia de la Comisión Europea (Merger Remedies Study). En él se abordan los resultados de las condiciones impuestas por las autoridades comunitarias a la hora de autorizar una concentración empresarial (los denominados “remedios”), con el fin de evitar que de ella se deriven efectos negativos sobre la competencia. Utilizando una muestra representativa de los casos en que se han exigido tales compromisos a las sociedades inmersas en una operación de concentración, se llega a la conclusión de que, en la mayoría de ellos, los remedios han sido efectivos (57%), o parcialmente efectivos (24%), y sólo en un porcentaje reducido de casos (7%) se aprecia que las medidas adoptadas no han sido efectivas (en el 12% restante, los resultados son ambiguos y no permiten llegar a una conclusión). Aunque el porcentaje de operaciones que se saldaron con un fracaso de las condiciones impuestas es pequeño, conviene tener en cuenta los factores que contribuyeron al mismo, y el más importante fue la dificultad para gestionar con éxito los activos enajenados por la sociedad resultante de la concentración, bien porque su comprador carecía de capacidad para ello, bien porque tales activos no permitían que el negocio fuera viable.

Acuerdo con Iberdrola
Como es bien conocido, la operación promovida por Gas Natural incluye un acuerdo con Iberdrola, por el que esta compañía se compromete a adquirir la mayoría de los activos que vendería el grupo resultante para evitar que se produjera un aumento de la concentración horizontal. Este acuerdo tiene la virtud de que impide que tales activos caigan en manos de una compañía poco capacitada para explotarlos adecuadamente y, además, permite que se integren en un conjunto más grande, formado por activos similares, de modo que resulte sencillo rentabilizarlos. De este modo, se reduce notablemente el riesgo de que los remedios fracasen, pero, al mismo tiempo, se puede limitar la posibilidad de que la operación pueda servir para impulsar la reestructuración de los sectores del gas y la electricidad. A primera vista, parece indudable que si las desinversiones se efectuaran mediante un procedimiento más abierto, que permitiera la concurrencia de todas las empresas interesadas, se podría lograr una mayor transformación de los sectores afectados. Al menos, en el caso del sector eléctrico, pues, ciertamente, la entrada de Iberdrola en el negocio de distribución de gas sí supondría un cambio relevante.

Complejo dilema
En este contexto, las autoridades españolas de defensa de la competencia se enfrentan a un complejo dilema. Por un lado, deben tratar de impedir que la adquisición de Endesa por parte de Gas Natural produzca perjuicios a los consumidores a través de una reducción de las tensiones competitivas existentes en los mercados y, con este fin, pueden sentirse tentadas a supeditar su aprobación a que Gas Natural asuma el compromiso de vender una buena parte de los activos de la sociedad resultante mediante un proceso abierto (por ejemplo, una subasta) que facilite la participación del mayor número posible de compradores. Por otro, se enfrentan a la necesidad de garantizar que los adquirentes sean capaces de gestionar adecuadamente los activos que compren, facilitar que las ventas se efectúen con rapidez para no dañar la viabilidad financiera del nuevo grupo, y aprovechar la operación para reestructurar, hasta donde sea posible, los sectores afectados.

Los múltiples obstáculos con los que se viene encontrando la liberalización de los sectores del gas y la electricidad exigen soluciones, pero éstas han de proceder también del ámbito normativo. Sería un error pretender que la mayoría de los problemas se pueden resolver a través de las condiciones impuestas a esta operación. Con ellas, se deben establecer remedios para corregir posibles efectos negativos de la misma, evitando, al mismo tiempo, que al subsanar una deficiencia se genere otra. Actuando con inteligencia y siendo cauteloso se puede lograr también que los mercados resultantes tengan una estructura más favorable para la aparición y el fortalecimiento de presiones competitivas. Pero si se pretende aprovechar la oportunidad para acometer reformas que demandan otro tipo de actuaciones, yendo mucho más allá de esa frontera, nos podríamos encontrar con que la operación no se lleva a cabo y la oportunidad desaparece.




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