LA LLAVE DEL PETRÓLEO
OPINIÓN ESTRELLA DIGITAL

27 Diciembre de 2002


POR PRIMO GONZÁLEZ

Las tensiones que vive el mercado petrolero mundial están teniendo un protagonista inesperado. Se esperaba y se temía que fuera Irak. Pero es en Venezuela en donde está ahora mismo el foco de los problemas, dada su condición de octavo productor mundial y quinto exportador más importante, con 2,8 millones de barriles diarios de producción. Este caudal productivo ha quedado seriamente dañado a causa de la prolongada huelga que mantiene la oposición venezolana con la finalidad de derribar al presidente Chávez. Venezuela apenas representa ahora mismo medio millón de barriles diarios de crudo exportables.

La consecuencia de ello ha sido una continuada e importante subida de los precios del petróleo hasta la zona de los 30 dólares por barril, cuando la OPEP deseaba mantener sus niveles de precio en la cota de los 24 dólares (dólares no devaluados, se entiende) y los países occidentales consideran que un barril de crudo en la zona de los 25 dólares es el nivel más alto que pueden soportar las economías occidentales sin riesgo para sus desequilibrios de precios. La situación venezolana parece transitoria. Pero lleva así un mes y no se le ve salida.

Lo malo del frenazo exportador venezolano es que coincide peligrosamente con el riesgo de desencadenamiento de las hostilidades de Estados Unidos con Irak. Si estos dos países coinciden en la interrupción de sus exportaciones, el mundo occidental se encontrará de golpe con la ausencia de 5 millones de barriles cada día, lo que no ocasionará un problema de precios solamente. Causará un serio problema de abastecimiento a las economías desarrolladas. Los precios, desde luego, podrían dispararse al alza y rebasarán con generosidad los 30 dólares por barril. La ausencia de los mercados del petróleo de un volumen de crudo que representa del orden del 20% de las exportaciones de la OPEP no pasará inadvertida para los países consumidores, máxime teniendo en cuenta la dificultad de proceder a un reemplazo más o menos inmediato del crudo en suspenso.

La llave del control de este problema la tiene en principio Estados Unidos. Si la huelga de Venezuela persiste y este país se mantiene ausente del mercado petrolero mundial, Estados Unidos tendría que desistir de lanzar un ataque contra Irak en el momento previsto, es decir, durante el mes de enero. Si lo hace, el mundo occidental corre el riesgo de verse embarcado en un serio problema de abastecimientos y desde luego de precios. Ello supondría acelerar la tasa de inflación y generar un estado económico de inseguridad que bien podría ser calificado como de recesión por los efectos que provocaría de forma más o menos inmediata en las economías.

Estados Unidos tratará de evitar por todos los medios la simultaneidad de los dos problemas, es decir, el cierre de las exportaciones petroleras de Venezuela y de Irak al mismo tiempo, con objeto de evitar los elevados riesgos económicos que ello traería consigo. No hay ningún país de la OPEP ni del resto del mundo en condiciones de sustituir el flujo de suministro que faltaría del mercado en el caso de que los dos países exportadores mencionados mantengan cerrada su venta al exterior.

Pero, de la misma forma que la llave la tiene Estados Unidos, regulando los tiempos y el calendario de una eventual acción contra Irak mientras lo de Venezuela se resuelve, también Irak tiene la posibilidad de actuar sobre los mercados, interrumpiendo ahora mismo los suministros, una medida que podría tener efectos muy negativos sobre su economía, pero casi devastadores sobre la economía mundial, sobre todo si los dos conflictos persisten durante más tiempo del debido. Es de suponer que el venezolano entre en razón en el momento en que ello sea necesario. Sobre todo porque el primer trimestre del año es la fase de más alto consumo, durante la cual se tensan los suministros y los precios. Y la proximidad del mercado de Estados Unidos convierte a Venezuela en un proveedor de importancia estratégica vital. En todo caso, el mundo desarrollado circula en estos momentos por una vía de alto riesgo, con el precipicio no muy alejado.

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