Reservas y schock petrolero

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, viernes, 27 enero 2006

FUENTE: La Llave de Expansión


Acertadamente o no, ayer era imposible no acordarse del caso Shell. La petrolera sacudió al mercado en 2004 con una revisión del 20% de sus reservas probadas de petróleo. revisión que fue seguida de otras tantas, y que finalmente acabó costando el cargo a su presidente. Sería poco prudente decir que Repsol puede ser otro caso Shell, aunque el volumen de reservas que ha revisado -un 25%- no es desdeñable, y su impacto en resultados -160 millones de euros menos en 2006 tampoco. El problema de Repsol no es la revisión de sus reservas de Bolivia. Se intuía que acabaría pasando eso, tras la reforma normativa del año pasado y la llegada a la presidencia, este año, del líder indigenista Evo Morales, con sus proyectos de nacionalización del petróleo. Los casos de Argentina y Venezuela son más difíciles de entender, aunque, en descargo de Repsol hay que decir que tienen en común la creciente inseguridad jurídica de estos países. Repsol atribuye la reducción de las reservas en Argentina a la posibilidad de que no se prorroguen algunas concesiones cuando expiren en 2017, algo probable, por las necesidades de fondos que tienen las provincias argentinas. En Venezuela, las reservas de Repsol acusan la entrada de la petrolera estatal en sus sociedades filiales. Los inversores no han olvidado que, hace un año, Repsol ya hizo algunos ajustes, y ahora se preguntan qué falló entonces. El recuerdo del caso Shell hará difícil que sus dudas se disipen de la noche a la mañana. Repsol que con esta revisión ha hecho un valiente ejercicio de transparencia y prudencia contable que hay que valorar, tiene ahora que aclarar si hubo fallos en la revisión de hace un año, y adoptar las medidas necesarias para evitar que esto vuelva a ocurrir. Sólo así podrá recuperar al cien por cien el crédito del mercado. Pasar el control de las reservas desde las unidades de negocio a la comisión de auditoría es ya un paso importante en esta línea. Desde que llegó a la presidencia de Repsol en 2004, Antonio Brufau se ha centrado en limpiar y poner más orden en la petrolera. Pero, tras el shock provocado ayer -Repsol llegó a caer un 9.32% cuando reanudó la cotización-, la petrolera ha quedado tocada. Ahora, sus relaciones con los gobiernos de Bolivia, Argentina y Venezuela pueden empeorar, al dejar la imagen de que en estos países todo es posible, cosa que es cierta. Repsol tendrá dificultades para cumplir con sus objetivos de producción y exploración. Y lo necesita más que nadie, ahora que su ratio de reposición de reservas es cero o negativa, una cifra que compara mal con el entorno del 50% en que se mueve Shell o más del 100% que lucen ExxonMobil, Total y BP. Repsol que ya tenía como debilidad ser una de las petroleras más pequeñas entre las grandes, va a tener que emplearse a fondo para reforzarse y no convertirse en objetivo de OPA de alguno de estos grupos.


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