¿Nucleares? Sí, pero todavía no, gracias

Resumen de Prensa            Enervía, lunes, 26 julio 2004

FUENTE: Expansión - Por Roberto Casado


La llegada del PSOE al Gobierno parecía acabar con las esperanzas de las eléctricas de plantear la instalación de nuevas centrales nucleares en España. Pero los apagones, el coste del petróleo y las exigencias del Protocolo de Kioto han relanzado la discusión.

El precio del petróleo y el gas por las nubes. La necesidad de reducir emisiones de dióxido de carbono (CO2) es cada vez más urgente por los compromisos del Protocolo de Kioto. Y la seguridad de suministro energético a la población, en cuestión tras algunos apagones.

Estos factores configuran un escenario que beneficia a los partidarios de la electricidad de origen nuclear: dicen que es más barata que la resultante de los hidrocarburos, que emite mucho menos CO2 que el carbón y que asegura una producción elevada todos los años sin depender de la importación de materias primas.

Los detractores de lo nuclear cuestionan esos argumentos. Señalan que esas instalaciones requieren una fuerte inversión inicial que anula el impacto positivo de los menores costes operativos. Recuerdan que, aunque emitan poco CO2, sus residuos suponen un grave problema. Y un fallo en una de esas plantas, que suelen ser de gran potencia, dejaría sin luz a muchas personas.

Bloques
En el primer bando (los partidarios) figuran las empresas eléctricas, algunos miembros del PP y los gobiernos de países europeos como Francia y Finlandia. En contra está el PSOE (en su programa propone el cierre ordenado de las centrales actuales), las organizaciones ecologistas y el Gobierno de Alemania.

Los dos bloques no son totalmente cerrados. La semana pasada, Carlos Solchaga, ex ministro socialista, admitió la necesidad de estudiar la alternativa nuclear. Y Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente, está dispuesta a replantearse el veto nuclear si mejora la tecnología de tratamiento de los residuos.

La discusión no ha cambiado la situación desde los años ochenta, cuando el Gobierno socialista decretó el fin de las inversiones nucleares y paralizó la construcción de las centrales de Lemóniz y Valdecaballeros. Ningún regulador se ha atrevido a variar esa decisión.

El Gobierno del PP (1996-2004) confió en el gas y los parques eólicos para satisfacer el crecimiento del consumo eléctrico en la presente década. Las plantas nucleares, que ahora suponen el 24% de la electricidad española, perderán peso, aunque algunas centrales están incrementando ligeramente su potencia.

La pretensión del PSOE de acelerar el cierre de las centrales nucleares ha puesto en guardia a las eléctricas. Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa han respondido con la ampliación de treinta a cuarenta años de la estimación de vida útil de sus plantas. Un informe de Iberdrola dice que es posible extender el uso de las centrales más modernas hasta los sesenta años. El Foro Nuclear, patronal de las empresas con intereses en el negocio, asegura que esas plantas permiten ahorrar mil millones de euros anuales en importaciones de gas y petróleo.

Sin embargo, Zorita cerrará en 2005 (con 35 años) y la clausura de Garoña también puede estar próxima. Las eléctricas esperan que el resto de centrales pueda resistir como mínimo hasta 2025. Al margen de unos años más o menos de vida del parque existente, el verdadero debate que quiere abrir el sector es la posibilidad de construir nuevas instalaciones nucleares. “En 2011, habrá once mil megavatios (MW) en ciclos combinados y trece mil MW en parques eólicos sobre una potencia total de 75.000 MW. ¿Habrá que seguir construyendo ese tipo de centrales o se preservará el mix (reparto entre tecnologías) del parque actual?”, se pregunta el ejecutivo de una eléctrica.

Alternativas
Teniendo en cuenta que ya no hay posibilidad de instalar más centrales hidráulicas y que las emisiones de CO2 complican el futuro de las de carbón, “la nuclear es la única alternativa al gas y el viento”, indican en el sector eléctrico. “La combinación sería perfecta: la nuclear asegura la producción para el consumo básico mientras que los ciclos combinados y las energías renovables cubrirían los picos de demanda”.

Pero la impopularidad de la energía nuclear hace difícil de prosperar cualquier iniciativa. “Construir un ciclo combinado o una línea eléctrica ya encuentra mucho rechazo en algunas poblaciones. Así que una nuclear lo tendría imposible”.

El lema ¿Nucleares? No, gracias, surgido hace veinte años en España, todavía gana la partida a las eléctricas. Pero estas empresas esperan que las virtudes de las nucleares cambien el resultado.




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