La industria pendiente del petróleo

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, viernes, 26 mayo 2006

FUENTE: Por Antonio Brufau, Presidente de Repsol YPF, en Expansión


Hoy más que nunca conviene comenzar cualquier reflexión sobre el sector energético por el análisis del mercado del petróleo, tanto en lo referente a las tendencias recientes como su previsible evolución. Los nuevos niveles de precios de la energía están en gran parte fijados por el precio del crudo, que es la fuente primaria de energía más utilizada en el mundo.
Aunque los precios del petróleo han experimentado alzas importantes desde el año 2000, no es hasta el 2004 cuando se empieza a aceptar de manera generalizada que se han producido transformaciones estructurales respecto a las décadas ochenta y noventa.
Entre los factores que están detrás de este significativo aumento de los precios figuran, por el lado de la demanda, el extraordinario crecimiento de la economía mundial, la mayor participación en este crecimiento de los países emergentes, y el mayor peso relativo del sector transporte en el aumento de la demanda de petróleo.
Además, existen otros factores de oferta que también contribuyen a determinar los niveles actuales y futuros del precio del crudo, entre ellos, el aumento de las tensiones geopolíticas en los países productores.
La única forma de afrontar las crecientes tensiones entre la oferta y la demanda de petróleo es la inversión en exploración y producción.
En este contexto, el último barril producido es y será de menor calidad y el último barril demandado es y será de más calidad pues, ahora, la demanda se concentra en gasolinas y gasóleos frente al crecimiento de la demanda de fuelóleo de los años 70.

Sector energético español
Este entorno de precios altos afecta directamente a España, cuya matriz de consumo energético tiene como principal fuente el petróleo, que supone prácticamente la mitad del total de la energía primaria.
A pesar de que el consumo de petróleo ha aumentado más de un 25% en la última década, su peso en la matriz energética española se ha reducido cuatro puntos porcentuales. El origen de esta disminución se encuentra en el creciente peso del gas natural como fuente de energía primaria y, en menor medida, en las energías renovables.
Como la mayoría de los países industrializados, el sector energético español es altamente dependiente del exterior, ya que del total de energía primaria que se consume, sólo el 20% proviene de fuentes nacionales.
En el caso del petróleo, España ha logrado con éxito diversificar geográficamente su abastecimiento: de África proceden el 36% de las importaciones, de Oriente Medio el 25%; de Europa el 22%, y de América el 17%.
Uno de los elementos diferenciadores del sector energético español respecto a nuestros socios europeos, es el fuerte incremento del consumo energético de energía primaria, generado por el alto crecimiento de la economía y, sobre todo, de la renta per capita. En España, más de la mitad del petróleo importado se destina al transporte y, a pesar de nuestra, todavía, menor renta per capilla, el número de vehículos por habitante es similar; incluso ligeramente superior al conjunto de Europa.
Paralelamente, se está produciendo en España un cambio en la composición de la demanda, debido al rápido proceso de dieselización del
parque automovilístico.
El sistema de refino español afronta el reto de satisfacer la creciente demanda de productos ligeros, a partir de una oferta de crudos cada vez de menor calidad, dando respuesta a las crecientes necesidades de gasóleo de automación. Al mismo tiempo, la industria del refino debe adaptarse a unas regulaciones ambientales cada vez más exigentes.
En este contexto, las petroleras presentes en España han anunciado en 2005 inversiones próximas a los 5400 millones de euros, lo que permitirá aumentar significativamente la producción de destilados medios.
En el caso de Repsol hemos probado un plan de inversiones de 3.200 millones hasta 2009, con el que esperamos aumentar la capacidad de refino o destilación un 16% y la capacidad de conversión un 53.5%.
Merece la pena destacar que los aumentos de la capacidad de refino y de conversión se han proyectado siempre buscando la máxima eficiencia energética, y en 2009, el ahorro energético derivado de estas será de 3,8 millones toneladas de fuelóleo.
Por otro lado, resulta especialmente significativa nuestra apuesta por los combustibles de automoción renovables. Por sí sola, Repsol YPF incorpora más bioetanol en sus gasolinas que los países europeos más avanzados en esta materia, lo que la convierte en líder europeo. Además, España fomenta la utilización de bioésteres de aceites vegetales en el gasóleo de automoción.
Todos ellos son sólo ejemplos de la política de nuestra compañía, que apuesta por la utilización de los biocombustibles como forma esencial para contribuir a paliar las consecuencias del efecto invernadero y reducir la dependencia energética.


www.expansion.com