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Rumbo de colisión
Resumen de Prensa InterMoney Energía, miércoles, 26 abril 2006
FUENTE:
La Gaceta de los Negocios
Como era de esperar, la Comisión Europea aprobó ayer la OPA de E.ON sobre Endesa. El examen de los servicios de Competencia considera que las actividades de las compañías que se solapan en Francia, Italia, Alemania y Polonia son limitadas y que, en España, la transacción no va a reforzar la posición de Endesa hasta el extremo de, por ejemplo, permitirle ofrecer el gas a precios que los proveedores alternativos no puedan igualar. Mientras la operación que planteaba Gas Natural estaba erizada de dificultades y ha acabado encallando en el Supremo, la de E.ON aparece limpia de polvo y paja. Para Bruselas, aquí debería acabar el papel de los Estados y empezar el del mercado. Pero está claro que ése no es el punto de vista de Madrid.
El Gobierno tiene toda la intención de resistir la presión de la UE. Ha ampliado las competencias de la Comisión Nacional de la Energía para que supervise la operación y presumiblemente le imponga condiciones que la hagan difícil de asimilar. Esto es totalmente ilegal según Bruselas, que ya tiene listo un expediente sancionador. Pero el tiempo corre en su contra. La estrategia de Madrid consiste en agotar toda la vía administrativa y acabar, dentro de dos años, en el Tribuna de Luxemburgo. Para entonces confía en que los alemanes (los políticos y los empresarios) hayan tirado la toalla o estén convenientemente macerados como para sentarse a negociar en términos más razonables.
Habrá a quien esta defensa heroica de una empresa patria ponga los pelos de punta. Pero para el consumidor y para el accionista no tiene sentido. Y menos aún en un Gobierno que ganó las elecciones al grito de más Unión. España no puede tomarse las decisiones de la Comisión a beneficio de inventario. La legalidad que invocó para que Bruselas no se entrometiera en la OPA de Gas Natural es la misma que ahora Bruselas invoca para que Madrid no se entrometa en la de E.ON. Así no hacemos Europa.
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