|
La necesidad del debate energético en España
Resumen de Prensa InterMoney Energía, jueves, 26 enero 2006
FUENTE:
Por Ángel Expósito en La Vanguardia
Por favor, que alguien
con autoridad reabra en España el debate energético. Me da igual que se lleve
a cabo desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (ni siquiera consta
energía) o desde cualquier autonomía, partido, empresa o foro. Desde donde sea;
pero, por favor, que alguien ponga encima de la mesa de este país la cuestión
más trascendental a la que se está enfrentando el resto del mundo y que estamos
viendo pasar, poniéndonos de canto.
Sinceramente, no lo entiendo. La geoestrategia
mundial supone un reposicionamiento de suministradores energéticos y, es más,
una redefinición de fuentes de todo tipo de energías. Alguien me decía días atrás
que si el mundo occidental está mal para proveerse de energía, Europa está peor
por falta de recursos propios y, por orden, España está fatal. Pues bien, ante
este panorama que nadie puede discutir, nosotros seguimos a lo nuestro: movidas
empresariales y debates sobre sedes sociales, pero del fondo de la cuestión, nada
de nada.
Hagamos un brevísimo repaso: el petróleo cada vez está más caro
y lo que te rondaré morena, las energías alternativas no llegan a lo deseable
ni se las espera y el gas sale del Magreb y de Asia central, dos de las zonas
más conflictivas del planeta. Ni siquiera el puñetazo que ha dado Vladimir Putin
en el tapete ucraniano nos ha abierto los ojos y cuentan los expertos que un 10%
del precio de la energía es consecuencia de la inestabilidad de la región de procedencia.
El presidente de turno de la UE, el austriaco Schüssen, se ha marcado
como una prioridad esta cuestión; Francia se agarra a sus centrales nucleares
como a un clavo ardiendo; Alemania se hermana con Putin por lo que pueda pasar;
el Reino Unido ve la jugada desde fuera del partido tan calmante, y los escandinavos
a lo suyo, que son los únicos que tienen yacimientos. Mientras tanto, nosotros,
tan chulos. Ni siquiera hemos decidido construir un almacén temporal centralizado
para residuos de alta radiactividad en España y tenemos la basura prestada en
Francia y Reino Unido. ¿Hasta cuándo?
Hace poco el comisario europeo de
Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, puso sobre la mesa la necesidad
de debatir sobre la energía nuclear y resultó descorazonador cómo ni un solo miembro
de su partido acudió a la cita donde expuso la cuestión. Ni caso. ¿Para qué?,
si aquí tenemos el suministro garantizado, dependiendo de zonas tranquilas, a
buen precio, cumpliendo Kioto, y tal y tal y tal. ¡Qué ironía!
También
esa misma semana, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajó
a Kazajstán acompañado de algunos empresarios, entre ellos Antoni Brufau, presidente
de Repsol, compañía con importantes intereses en la zona. Tampoco le hicimos caso.
No sé cómo se debe plantear, ni quién ha de hacerlo, pero una vez más llegamos
tarde. Mientras nuestro entorno trabaja en la I+D del aprovechamiento energético,
en seguridad nuclear y sostenibilidad de las fuentes clásicas, aquí miramos hacia
otro lado. Por favor, que alguien nos abra los ojos y tenga el coraje de decir
en voz alta que la energía es trascendental y que su aprovisionamiento marca y
marcará las políticas mundial y nacionales.
Nadie se le podrá echar encima.
www.lavanguardia.es
|