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Electricidad con el viento a favor
Resumen de Prensa InterMoney Energía, jueves, 26 enero 2006
FUENTE:
Editorial Expansión
La potencia eólica en España asciende ya a 10.028 MW, y la producción superó en 2005 por primera vez a la hidráulica. Los cerca de 500 parques eólicos aportaron casi un 8% de la demanda de electricidad y permitieron un ahorro de cerca de 1.000 millones de euros, debido a las menores adquisiciones de gas natural y carbón y a la reducción de los derechos de emisión de CO2 necesarios. La energía eólica vive un auge en España inimaginable hace unos años, como lo ponen de manifiesto las recientes adquisiciones de los activos eólicos de Nuon y Naturener, y la compra de Cesa por parte Acciona. Este interés también se ha extendido a Portugal, donde Iberdrola -junto a Gamesa-, Endesa -en alianza con EdP- y Fenosa se presentarán a la subasta convocada por el Gobierno para entregar licencias de construcción de parques eólicos. Con estos precedentes, parece que el objetivo de los 20.000 MW de potencia fijado en el nuevo Plan de Renovables 2005-2010 es una realidad. Dicho plan beneficia, sobre todo, a las empresas que en la actualidad tengan las mejores carteas de proyectos en promoción. Hay un grupo compuesto por Iberdrola, EHN-Acciona, Gamesa y pequeños promotores muy activos, que se encuentran en mejor situación que otros con políticas menos decididas y con altibajos estratégicos importantes en los últimos años. Red Eléctrica, por su parte, ha reconocido que, con los desarrollos tecnológicos disponibles (como máquinas que soportan huecos de tensión, o despachos capaces de gestionar la energía eólica) el objetivo de los 20.000 MW es ampliamente superable. Las autonomías han definido sus propios objetivos de desarrollo, cuya suma asciende a 35.000 MW. Muchos de estos proyectos están en el proceso de adjudicación y desarrollo. Parece difícil que a medio plazo cambie la correlación de fuerzas. El plan se incardina, no obstante, en una gran oportunidad política y estratégica, cuando el precio del petróleo se sitúa en máximos históricos, y los países desarrollados han empezado a apostar sin remilgos por las energías limpias, si bien es cierto que muchas de ellas, por su naturaleza volátil, no garantizan el suministro. El plan aprovecha, además, uno de los vectores con mayores posibilidades de crecimiento de la economía española, pues las renovables se han revelado como un importante motor de crecimiento, que pone en valor la apuesta de las empresas españolas (explotadores, promotores, fabricantes...), que cuentan con importantísimas plusvalías latentes. Basta con echar un vistazo al precio pagado en las últimas transacciones eólicas realizadas, tanto en España como en los países de nuestro entorno.
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