Petróleo y economía

Resumen de Prensa            Enervía, martes, 25 octubre 2005

FUENTE: Por F. Pérez de Garcia en Gaceta


A estas alturas, casi todos estamos convencidos de que las recientes subidas experimentadas por los precios del petróleo nos continuarán pasando su factura en el transcurso de los próximos meses.

El gas sube en los momentos más duros del otoño y los precios de las gasolinas continuarán subiendo en los meses más fríos del año. James D. Hamilton, profesor del departamento de Economía de la Universidad de California San Diego y un económetra de renocido prestigio a nivel internacional, publicó a finales del mes de agosto un trabajo en el que recopila la incidencia de los precios del petróleo sobre la economía. Hay unos resultados muy interesantes.

En primer lugar, el profesor Hamilton ha comprobado que nueve de las 10 recesiones que ha experimentado la economía de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial han sido precedidas por subidas en los precios del petróleo. Si bien no toda subida del precio del crudo acaba en recesión, casi la totalidad de las recesiones —en un porcentaje de hasta el 90%— están explicadas por la incidencia de los precios del petróleo. Sólo las fuertes y continuadas subidas en los precios del petróleo son las que finalmente acaban pasando factura sobre el crecimiento económico y el desempleo.

Y en segundo lugar, los precios del petróleo explican buena parte de los movimientos de los precios, pero se puede afirmar que los precios del petróleo han reducido su incidencia sobre la tasa de inflación a partir de los años 80. Para Hamilton, el impacto total de los precios del petróleo sobre los precios y el crecimiento económico está sujeto a la respuesta o reacción de las bancos centrales a dichas subidas. Si los precios del crudo suben, la respuesta de los bancos centrales será aumentar el tipo de interés para frenar la inflación futura. Y esa subida de los tipos de interés reducirá la inversión y el crecimiento económico.

En los últimos 20 años, las subidas de los tipos de interés practicadas por la Reserva Federal de Estados Unidos para hacer frente a las subidas en el precio del crudo han limitado el impacto sobre la tasa de inflación y han ralentizado el crecimiento económico. Como podemos comprobar, los bancos centrales tienen una vez más una difícil tarea en sus agendas: hacer frente a las subidas del petróleo controlando los precios y evitando las recesiones.



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