“Enérgica” Cumbre bilateral Rusia/UE

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, jueves, 25 mayo 2006

FUENTE: Por R. Tamames y M. López en Estrella Digital


Hoy está teniendo lugar en el balneario de Sochi, en el mar Negro, la XVII Cumbre bilateral entre Rusia y la Unión Europea, a la que asisten el presidente ruso, Vladimir Putin; el alto representante de la UE para Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana; la comisaria europea de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner; el primer ministro austriaco, en su calidad de presidente del Consejo, Wolfgang Schussel; y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

Los temas a tratar son varios, pero de lo que no cabe duda alguna es de que se hablará de energía. Y es que tras los problemas de suministro vividos por la Unión en enero, y las declaraciones en abril del presidente de Gazprom (monopolio energético ruso), Alexéi Miller, en las que amenazaba a la UE con dar prioridad a los mercados de China y América del Sur si la Unión bloqueaba sus planes de expansión en Europa, no es extraño que los Veinticinco tengan gran interés en que Rusia ratifique el Protocolo de Tránsito y la Carta Internacional de la Energía que firmó en 1994, y que supondría un marco legal liberalizador que garantizaría los suministros y protegería las inversiones en el sector, al tiempo que permitiría la entrada de las empresas europeas a los gaseoductos rusos. En ese sentido, pese a que el embajador ruso en la UE, Vladimir Chizhov, afirma que Rusia y Europa se necesitan mutuamente, su compatriota Serguéi Yastrzhembski, representante del Kremlin para las relaciones con la UE, deja claro que de momento se descarta la ratificación de la citada Carta, recordando así mismo que Rusia no tiene el “monopolio” del suministro de energía a la UE, al ser el primer abastecedor en gas (25 por ciento de la demanda de la Unión), pero el segundo en productos derivados del petróleo. Afirmación ésta que encuentra su respuesta en las palabras de la portavoz de Relaciones Exteriores de la UE, Emma Edwin, quien se encargaba de subrayar esta semana que los europeos son “el principal cliente” de Moscú, absorbiendo el 75 por ciento de sus exportaciones energéticas.

Y a este escenario energético hay que sumar el deseo patente expresado esta misma semana por parte de la redenominada Organización por la Democracia y el Desarrollo Económico-GUAM (Georgia, Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia) de crear rutas de transporte energético independientes de Rusia, entre las que se encuentra el oleoducto Odessa-Brodi (en territorio ucraniano) que podrá transportar energía desde el Caspio hasta Europa.

Además, los miembros de la GUAM (los países que describe su sigla más Uzbekistán) preparan un convenio de cooperación con la UE y cuentan con la asistencia de Polonia, Lituania, Bulgaria y Rumania, por lo que tienen serias esperanzas de integración con Europa a medida que se muestre su viabilidad como organización regional, cuyo nacimiento fue tildado de “antirruso”, al presentarse como organización opositora a la Comunidad de Estados Independientes (CEI) liderada por Moscú, pero en cuyos estatutos se destaca el interés por formar un espacio regional común de democracia, seguridad, estabilidad económica, cooperación y desarrollo social de vocación euroatlántica.

Otro tema a tratar en la Cumbre será el comienzo de la revisión del Acuerdo de Asociación y Cooperación firmado en 1997 entre las dos partes asistentes a la reunión, y que expira en enero del 2007. El citado texto constituye el marco jurídico de las relaciones entre Rusia y la UE, y a menos que alguna de las dos partes decida lo contrario, continuará en vigor hasta que se actualicen sus contenidos, incorporando los cuatro espacios comunes de cooperación bilateral acordados el pasado año (economía; libertad, seguridad y justicia; seguridad exterior; y educación, investigación y cultura) y las nuevas realidades, como es la aspiración rusa de ingresar en la Organización Mundial de Comercio, que facilitaría la creación de una zona de libre comercio entre las dos áreas europeas.

Además, y sin duda será la foto del encuentro, en Sochi se firmarán dos acuerdos paralelos de readmisión de inmigrantes irregulares y facilitación de visados para determinadas categorías de trabajadores (deportistas, representantes de la cultura) y los estudiantes.

Todo parece indicar que la XVII Cumbre Bilateral Rusia-UE constituirá un aperitivo para la reunión del G-8 de julio en San Petersburgo y que no habrá grandes resultados en cuanto a cooperación ruso-comunitaria hasta que no se inicie el próximo año la revisión del Acuerdo de Asociación y Cooperación, pero esperamos que por lo menos se allane el camino para esos próximos acontecimientos, y se estrechen lazos entre dos zonas geográficas que han visto triplicarse su comercio entre 1999 y el 2005.



www.estrelladigital.es