Crisis eléctrica catalana

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 25 mayo 2005

FUENTE: Editorial La Vanguardia


El Govern de la Generalitat acordó en su reunión de ayer no adoptar ninguna decisión en materia energética y presentar a la sociedad catalana el borrador del Pla de l´Energia 2006-2015 para su debate abierto hasta septiembre. Esta salida tan sorprendente, por calificarla de alguna manera, esconde la incapacidad de los tres socios del tripartito (PSC, ERC e ICV) para aproximar las posiciones tan alejadas que mantienen sobre el modelo energético que se necesita para garantizar el futuro suministro de energía a Catalunya. La cuestión que ha precipitado esta peculiar solución política es la intensa polémica que existe en torno a la construcción de la nueva línea de alta tensión Bescanó-Baixàs proyectada por el Ministerio de Industria y que necesita el aval de la Generalitat.

El Pla de l´Energia, elaborado por la Conselleria d´Indústria (PSC), después de un amplio periodo de consultas ya realizado entre diversas instancias de la sociedad catalana, afirma muy claramente que se constata la necesidad urgente de incrementar la capacidad de interconexión con Francia a través de un doble circuito de 400 kilovoltios entre Bescanó y Baixàs, debido a la crítica situación energética de las comarcas de Girona, para el suministro del futuro tren de alta velocidad y para la seguridad de los sistemas catalán y peninsular. Dicho esto puede añadirse, por tanto, que es una gran irresponsabilidad retrasar la ejecución de dicha línea eléctrica varios meses más, ya que ello tampoco garantiza que finalmente seá realizada, con los riesgos que ello supondría para el suministro eléctrico del país.

Que haya sido el propio Josep Bargalló, el conseller primer de la Generalitat, quien haya puesto en duda la necesidad de la citada línea de alta tensión, y que diputados y alcaldes de ERC y de ICV -dos partidos con presencia en el Govern- hayan participado en la manifestación del domingo contra el proyecto, refleja la gravedad de las discrepancias. En cualquier país democrático hechos como los citados, que no son en absoluto normales, comportarían una crisis de gobierno.

El PSC, como partido mayoritario, tiene la obligación, en cualquier caso, de buscar nuevas mayorías si fuera necesario para poder gobernar con eficacia en defensa de los intereses generales del país, como es la necesaria garantía de suministro eléctrico que reclama una amplia mayoría social, empresarial y política de Catalunya.


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