ENRON Y OTROS

OPINIÓN ESTRELLA ECONÓMICA
25 Febrero de 2002



POR LUIS DE VELASCO
¿Cuántos Enron más hay? ¿Este caso es una anomalía del sistema , algo aislado o hay que pensar que es uno —eso sí, destacado— entre otros muchos? Para algunos, como el propio Foro Económico Mundial o la Business Roundtable (un poderoso lobby empresarial), se trata de lo primero. No así para muchos otros ni, desde luego, para una parte de la opinión pública (cerca de un setenta por ciento ha declarado que sigue con interés este caso), que además no parece fiarse de los artilugios contables y de gestión empresarial de un numero creciente de empresas —entre ellas algunos blue chips— que han visto caer su cotización en días recientes.

El "caso Enron" (o, más adecuadamente, el "caso Enron-Andersen") presenta múltiples facetas tanto empresariales como políticas. Conforme avanzan las numerosas y variadas investigaciones en marcha, se van conociendo nuevos y sorprendentes aspectos.

Un apresurado resumen a la fecha incluiría desde desvío de fondos de la compañía a directivos y amigos (como ha puesto de relieve el informe Powers, a pesar de ser incompleto) hasta negligencia total de ejecutivos, consejeros, integrantes del comité interno de auditoría, auditores externos, abogados, bancos comerciales y de inversión, agencias de rating, pasando por normas contables desfasadas y fácilmente manipulables mediante contabilidad creativa y fraudulenta.

Las implicaciones políticas del caso son clarísimas y decisivas. Desde normas y ausencia de las mismas en un proceso desregulador desde los poderes legislativo y ejecutivo hasta financiaciones de campañas electorales, sueldos como asesores, empleos ficticios, etc., a un amplio y creciente número de miembros del Gobierno y de la Administración Bush, así como a legisladores, sobre todo republicanos pero también demócratas. La manifestación reciente de esta clara implicación política es la demanda judicial presentada el pasado viernes por la Oficina de Contabilidad del Congreso frente al vicepresidente Cene por no entregar el listado de ejecutivos de empresas del sector de energía que colaboraron con él en el proyecto de plan energético. Esa solicitud de información viene del pasado mayo, sin éxito.

Hay un segundo "caso Enron" en puertas, y para algunos más importante, pero que no ha alcanzado todavía el eco que exige, precisamente por la omnipresencia del primero. Se trata de la quiebra de la empresa de telecomunicaciones Global Crossing, con unos activos, en ese momento, cercanos a los treinta mil millones de dólares. Los mismos elementos, empresariales y políticos, están presentes. Para algunos, con ingredientes más peligrosos porque incluye la creciente práctica de transacciones ficticias de ida y vuelta entre empresas (las llamadas Lazy Susan, como esa plataforma circular móvil que hay encima de las mesas de algunos restaurantes chinos), algo legal pero que distorsionan gravemente los resultados y que desinforman. Por eso se ha dicho que antes un contable avispado podía inventar beneficios, pero que las ventas y el cash-flow nunca mienten. Eso era antes.

Ahora, con el "caso Enron-Andersen" ( y otros más que vendrán tras el de Global Crossing), han salido a la luz, dramáticamente, lacras inherentes al sistema como son el trafico de influencias políticas, la codicia de los altos directivos, la presión por los resultados trimestrales, las normas obsoletas, la ausencia de regulación y control, etc., que han puesto a ese sistema en una gravísima crisis de funcionamiento y de credibilidad.

http://www.estrellaeconomica.com/020225/economia/opinion_velasco.htm