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ENERGÍAS RENOVABLES, LA ENERGÍA NECESARIA
OPINIÓN CINCO DÍAS
24
Diciembre de 2002
POR CRISTINA NARBONA Y JAVIER Gª BREVA
El Gobierno acaba de remitir a la CNE una propuesta sobre la futura
tarifa eléctrica que reduce las primas a las energías eólica, minihidráulica
y geotérmica. Para el PSOE, esta propuesta es un disparate. La política
energética que necesita España pasa urgentemente por la diversificación
de fuentes y por el ahorro y la eficiencia energéticas. Las energías
renovables no pueden ser tratadas como un recurso 'testimonial', sino
como parte integrante y creciente de nuestro sistema energético, como
fuente necesaria para conseguir, en combinación con las demás fuentes
de energía, los objetivos de garantía de suministro, menor dependencia
y reducción de emisiones.
En el debate del estado de la nación, el presidente Aznar anunció que
llevaría la energía solar a tres millones de hogares y que presentaría
un plan de ahorro y eficiencia energética. Medio año después, ni Gobierno
ni PP han corregido el error de Aznar, confundiendo millones de metros
cuadrados de superficie solar con millones de hogares, ni se ha presentado
el plan de ahorro y eficiencia.
Lo cierto es que el Gobierno del PP, que suprimió en 1997 los programas
de gestión de la demanda, carece de cualquier plan nacional de ahorro
de energía y España ha incrementado la intensidad energética en un 5%
desde 1996, su dependencia energética hasta el 77% y ha duplicado sus
emisiones contaminantes a la atmósfera respecto al compromiso derivado
del Protocolo de Kioto.
El IDAE publicó recientemente los resultados del Plan de Fomento de
las Energías Renovables que establecía el objetivo para 2010 de cubrir
el 12% del consumo de energía con energías renovables. En 2000 se llegó
al 3,6%, y en 2001, al 3,7%. Creciendo a un ritmo de una décima por
año, España no cumplirá dicho objetivo, establecido en la Ley del Sector
Eléctrico y en el Libro Blanco de la UE. Aunque el plan estableció un
escenario de crecimiento de la demanda final de energía de un 1,2% al
año hasta 2010, la demanda ha crecido desde 1999 cinco veces más, al
no aplicarse políticas de ahorro y de gestión. Además, el documento
de planificación energética aprobado por el Gobierno establece un crecimiento
de la demanda energética del 3,4% por año, y reduce la cobertura con
energías renovables al 9,9% para 2010.
Los resultados del plan en 2001 son decepcionantes: en solar térmica,
en 2001 se instalaron 51.400 metros cuadrados, un 1% del objetivo establecido.
En solar fotovoltaica, en 2001 se instalaron 3,5 megavatios, un 2,4%.
En solar de alta temperatura, sobre un objetivo para 2010 de 200 megavatios,
la potencia total instalada es cero megavatios. En biomasa, en 2001
se instalaron 16,7 megavatios, un 0,8%. En minihidráulica, en 2001 se
instalaron 31 megavatios, el 1,3%. En biocarburantes, sobre un objetivo
para 2010 de 500.000 toneladas equivalentes de petróleo (tep), el consumo
total es de 51.200 tep. En eólica, en 2001 se instalaron 970 megavatios,
un 10,8%.
La media anual de cumplimiento de objetivos que prevé el plan es del
12,5% respecto del objetivo final cada año, por lo que el desarrollo
de las energías renovables sólo despegará en España si se toman medidas
inmediatas y contundentes. La eólica, que es la que más cerca está de
los objetivos, va a reducir su crecimiento hasta un 50% en 2002 y la
biomasa y la solar están prácticamente estancadas por falta de rentabilidad
y de impulso desde el Gobierno.
No extraña, pues, que el Gobierno reduzca su relación con las eléctricas
a garantizarles la subida tarifaria para los próximos 10 años, cubriendo
así fallos de la actuación gubernamental y la mala gestión de las eléctricas.
Y ello a cambio de nada, sin obligaciones que garanticen a los consumidores
la calidad de suministro, ni obligaciones que promuevan un modelo energético
menos dependiente, diversificado, eficiente y sostenible. Hoy, las compensaciones
a las renovables apenas suponen el 1,9% de la facturación del sector,
43.000 millones de pesetas sobre una facturación de 2,2 billones. En
España, el incremento de la demanda de renovables exige ya un marco
normativo y financiero que contemple:
Una Ley de Energías Renovables que integre las renovables en el sistema
energético de forma vinculante y transponga la Directiva Europea 2001/77/CE.
Que los objetivos puedan alcanzarse combinando incremento de la generación
de energías renovables con reducción de la demanda, a través de un plan
de ahorro y eficiencia (1% anual mínimo), medidas vinculantes para todos
los sectores y programas de gestión de la demanda y de investigación
energética.
Garantizar el mantenimiento, a medio y largo plazo, de las primas a
la producción de energías renovables, incrementando las correspondientes
a la biomasa, la solar de alta temperatura y la solar fotovoltaica.
Fijar un plan de acciones ejemplarizantes para las administraciones
públicas.
Es el momento indicado para una apuesta potente por las energías limpias
y por el ahorro y la eficiencia energética, pensando en el bienestar
presente y en las futuras generaciones.
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