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Los tres polos de la electricidad
Resumen de Prensa Enervía, viernes, 23 septiembre 2005
FUENTE:
Por Primo González en Estrella Digital
Los cambios en el mapa eléctrico español se están sucediendo con rapidez desde la vuelta del verano. La OPA sobre Endesa lanzada por Gas Natural, la inminente venta de Unión Fenosa a socios posiblemente gallegos (no portugueses, como parecía probable hace sólo unos días) y el rearme de Iberdrola con los activos que hipotéticamente tendría que vender Gas Natural de Endesa para pasar los filtros de Competencia van a dibujar un escenario que poco tiene que ver con el que había estado funcionando en los últimos años con mayor o menor fortuna para los consumidores y usuarios.
Que Emilio Botín quiere salir, en parte o en todo (posiblemente en casi todo), del capital de Unión Fenosa es algo que se sabía desde hace tiempo. No en vano la doctrina dominante entre los bancos españoles se ha ido acoplando poco a poco y por anticipado a las nuevas normas internacionales de contabilidad y a las previsiones de Basilea, en la medida en que ambas son particularmente contrarias a la presencia de los bancos en el capital y en la gestión de las empresas.
Para este nuevo escenario de bancos con bajo perfil empresarial se vienen preparando los grandes (Cajas aparte, aunque también en su caso los pasos se andarán) desde hace dos o tres años. Uno de los restos de esas participaciones es el 22% que el Grupo Santander controla en Unión Fenosa y el porcentaje de capital menor, un 5%, que BBVA conserva en Iberdrola, aunque cada vez con mayor distanciamiento. El 22% de Unión Fenosa, puesto a 30 euros por acción, viene a representar cerca de 2.000 millones de euros, que le dejarán bastante bien cuadrada la cuenta de resultados del año al Santander. Los 5.000 millones de beneficio para el conjunto del año no son, por tanto, ninguna fantasía para el primer banco del país.
La venta de Unión Fenosa al grupo gallego consolidaría un trípode eléctrico con tres polos dominantes. El vasco, con la BBK y BBVA como socios principales en Iberdrola, en unión de algunos inversores privados también del País Vasco. El polo catalán, si finalmente se hace con el control de Endesa, con Gas Natural comandando de la mano de La Caixa otro grupo potente con presencia, al igual que Iberdrola, en amplias zonas de la geografía española (peninsular e insular). Y, por último, el polo gallego, con Unión Fenosa controlada por las Cajas de la Autonomía galaica (Caixa Galicia ha estado comprando estos días algunos restos para alcanzar el 10%, aunque su presencia en la eléctrica es muy antigua) y algunos empresarios de la zona, estos últimos con dinero fresco procedente de sus recientes aventuras bursátiles. También Banco Pastor, aunque su fervor empresarial parece que no está para muchos trotes. Queda un cuarto participante minoritario en el mercado español de la electricidad, Hidrocantábrico, propiedad en casi su totalidad de los portugueses de EDP.
A qué viene tanto interés por la electricidad en los últimos meses? Las cajas de ahorros han entrado con fuerza inusitada en el sector mientras los bancos salen todo lo rápido que pueden o les dejan. Caja Madrid en Endesa; La Caixa moviendo los hilos de su participada Gas Natural lanzándola nada menos que a la conquista de Endesa, líder del sector; Caixa Galicia comprando fenosas, y BBK haciendo patria para recuperar Iberdrola y arrebatarla al control históricamente dominante de los bancos vascos, que ahora han quedado reducidos a uno y con sede cada vez más alejada de Bilbao.
Es la conversión de las Cajas hacia el kilovatio, una fiebre cuya utilidad económica y financiera resulta misteriosa y en la cual han logrado reunir algunas voluntades del sector privado empresarial. El eléctrico es un sector intervenido, casi una apuesta por la renta fija, con dividendos estables y beneficios modestos pero negociables y generalmente seguros. Pero es también un sector que se está embarcando en nuevas aventuras, con el gas natural como horizonte inmediato de crecimiento y la apuesta por las energías renovables como gran esperanza de futuro, muy dependiente de las subvenciones en este último caso. En los años 70 y 80 del pasado siglo fue un sector de inversiones masivas, que generó muchos beneficios marginales para quienes los financiaban, los bancos. No está claro que ahora estemos ante una etapa de inversiones otra vez masivas, a no ser que la carta nuclear sea la baza oculta que esconde todos estos movimientos.
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