|
ARCELOR Y KIOTO
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 23 febrero 2004
FUENTE:
Editorial El País
La editorial de El País recuerda que los acuerdos de Kioto se firmaron para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y prevenir así las consecuencias climatológicas globales y potencialmente catastróficas. En su momento recibieron criticas por la modestia de sus objetivos, pero, aun aceptando que su cumplimiento solo supondrá un alivio mínimo, suponen un cambio sustancial en los usos de la industria y el transporte. Los acuerdos establecieron una reducción en la UE del 8% para 2012 con respecto a los niveles de 1990, aunque la distribución por países varia según los niveles absolutos de emisiones en la fecha de referencia.. Así, en el caso de España, el limite del aumento del 15% largamente sobrepasado ya en estos momentos debido a la falta de iniciativa gubernamental en la toma de medidas reductoras.
Pero las cuotas de emisión fijadas por los países de la UE deben ahora
especificarse por
sectores productivos y grupos empresariales es en este contexto en
el que Arcelor, el primer productor mundial de acero, cuya filial española
Aceralia, amenaza con trasladar alguna de sus factorías fuera de Europa
para evitar tener que cumplir los limites asignados o para derechos de
emisión si los sobrepasan. Estamos antes las primeras manifestaciones
del conflicto entre el aumento de la producción industrial y las exigencias
medioambientales, que requieren cambios en el modelo productivo. Los acuerdos
de Kioto excluyeron de la obligación de reducir sus emisiones a los países
menos desarrollados, una medida razonable teniendo en cuenta sus bajos
índices de contaminación. Por otra parte, países como Rusia, que han sufrido
un desmantelamiento parcial de su industria, poseen reservas de emisión
considerables. Son, en consecuencia, estos países los que están siendo
considerados como destino de sus fabricas por los grupos empresariales
que se sienten perjudicados.
Un cierto grado de deslocalizacion es inevitable y beneficioso, ya que genera actividad económica y empleo en países menos desarrollados. Pero no a cualquier precio, sobre todo teniendo en cuenta que, con frecuencia, muchas de las empresas afectadas han recibido ayudas publicas. De todas formas, no es posible imaginar que la situación actual, en la que solo el mundo desarrollado debe satisfacer los criterios de Kioto, pueda manifestarse indefinidamente.Tarde o temprano, los limites de contaminación se generalizaran y muchas de las empresas que hicieron costosos traslados tendrán que adecuarse también en sus nuevas ubicaciones a las exigencias medioambientales.
Arcelor ha anunciado que mantendrá en los países europeos las instalaciones que generen productos de alta valor añadido. Se trata de una tendencia universal. Los países mas prósperos, que tendrán que aceptar, e incluso promover, una cierta deslocalizacion, deberán apostar cada vez mas por el conocimiento y los productos de alto valor añadido para mantener la actividad productiva. Una conclusión que resulta urgente asimilar en España, pues peligros como los que pueden derivarse de la amenaza de Arcelor no son independientes de nuestra bajísima cuota de inversión en I+D.
www.elpais.es
|