Bruselas no sobra en la OPA

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 22 septiembre 2005

FUENTE: La Llave de Expansión


La batalla empresarial y política que ha abierto la OPA de Gas Natural sobre Endesa tuvo ayer otro capítulo con la trifulca sobre si el veto de Bruselas al intento de fusión portugués es aplicable o no al caso español. La idea de Endesa de recurrir el asunto ante el Tribunal europeo de Luxemburgo, merece algunas consideraciones.

1. El caso portugués.
No se puede decir que la unión entre Gas Natural y Endesa sea como la pretendida adquisición de Gas de Portugal (GDP) por parte de EDP y Eni, operación que fue bloqueada por Bruselas y, ayer mismo, ratificada por el Tribunal de Luxemburgo. Porque, al unirse dos cuasimonopolios -GDP tiene el 90% del mercado gasista y EDP, el 80% del eléctrico-, se anularía de facto la competencia. No es éste el caso español aunque el episodio portugués sí que sentó precedente, en la medida en que puso de manifiesto que la Comisión Europea no ve con buenos ojos la reducción del número de operadores en el mercado energético -cree que la concentración actual es precisamente lo que más frena la competencia-, y le gustan bastante menos las integraciones verticales de negocios. Por eso, si Bruselas tuviera que pronunciarse sobre la OPA Gas Natural-Endesa, probablemente vería las cosas de otro modo, con otra perspectiva.
A día de hoy, no está claro que tenga que hacerla, pero la propia comisaria de Competencia, la holandesa Neelie Kroes, dijo ayer que existían dudas razonables. Ante esas dudas, lo mejor sería pedir opinión a Bruselas. A la vista de la polémica política que ha envuelto a la OPA hostil, solicitar la opinión de Bruselas al respecto sería un ejercicio de higiene democrática, aportaría otra visión a lo que en su día hagan tanto la Comisión Nacional de la Energía, como el Tribunal de Defensa de la Competencia, y ayudaría a limpiar las dudas que todavía rodean a la operación. Además, una operación con todos los matices que ofrece la OPA de Gas Natural sobre Endesa y las enormes implicaciones que tiene para el Mercado Ibérico no debería cerrarse a espaldas de Europa. Sobre todo, cuando no pasa desapercibida para el resto de los operadores europeos.

2. Cuestión de competencia.
Si triunfa la OPA de Gas Natural sobre Endesa, permitiría crear un gran gigante energético español, a costa de una empresa como Endesa, cuyo tamaño es ya significativo. Que la nueva empresa pueda competir en mejores condiciones en el mercado europeo es algo que los gestores de Gas Natural deberán demostrar con un proyecto sólido ante los inversores. Donde surgen más interrogantes es en si la operación supondría una reducción significativa de la competencia en el mercado y, por tanto, iría en detrimento de los consumidores. "Si el acuerdo sale adelante, el mercado español de electricidad y gas podría convertirse en un duopolio", decían los analistas de Dresdner Kleinwort Wasserstein el día que se anunció la OPA. Gas Natural prevé vender activos propios y de Endesa a Iberdrola. De entrada, que se reduzca el número de operadores supone menos compañías actuando, aunque eso no significa directamente que el mercado vaya a ser menos competitivo. Endesa tiene actualmente el 37% del mercado eléctrico liberalizado y apenas un 6% en gas. Y Gas Natural tiene el 51% en gas y un 7% en electricidad. Ambos han crecido fuera de su mercado originario gracias a ofertas y descuentos atractivos que, de momento, han conseguido el trasvase de cien mil clientes de una compañía a otra, y viceversa: No es mucho, dado que Endesa tiene más de nueve millones de clientes y Gas Natural, algo más de cuatro millones, pero, al menos, es un síntoma de competencia viva que -digamos- no ha hecho más que comenzar. La libre elección de compañía energética está vigente para las grandes empresas desde 1998, y para los consumidores desde enero de 2003. Es decir, que queda mucho camino por recorrer, y eso lo deberían tener en cuenta las autoridades tanto nacionales -la Comisión Nacional de la Energía y el Tribunal de Defensa de la Competencia-, como las europeas, si finalmente entra a analizar la operación.

3. La Sepi y Conthe.

A la elevada crispación y desconcierto reinante en torno a la OPA de Gas Natural se añadió ayer el hecho de que el ministro de Industria, José Montilla, anunciara que la Sepi va a vender el 3% que aún conserva en Endesa. Que el Estado salga de una compañía que hace tiempo debía haber abandonado es una noticia positiva pero, dicho así, ahora, en plena OPA y por parte del Ministerio de Industria, puede levantar más de una suspicacia, al ser susceptible de interpretado como un mensaje de que el Gobierno está a favor de la oferta de Gas Natural. Porque, puestos a desinvertir, ¿no debería también el Estado intentar vender al mejor precio? Entonces, a qué esperar a la OPA, si Endesa cotiza ahora por encima -un 0,62% al cierre de ayer- del precio que ofrece Gas Natural. ¿Dónde está la imparcialidad del Ministerio de Industria? ¿y la del presidente de la CNMV, Manuel Conthe? Éste optó ayer por matizar unas declaraciones que -dijo- habían sido mal interpretadas por los periodistas por su complejidad. Donde se equivocó fue en los adjetivos: sus declaraciones no fueron complejas sino demasiado claras y sencillas, quizás, para hablar de una realidad tan compleja, en la que cualquier regulador debe derrochar prudencia y discreción. Y Conthe no lo hizo.



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