CUMPLIR CON KIOTO

Resumen de Prensa            Enervía, martes, 22 junio 2004

FUENTE: Editorial La Razón


Era de esperar que, llegado el momento de cumplir con el compromiso de reducción en la emisión de gases de efecto invernadero adquirido en Kioto, se escuchen las protestas y no se pueda ejecutar sin interferir en nuestro sistema productivo. Porque tienen razón los industriales españoles, y las compañías eléctricas, cuando aseguran que no les será posible la reducción de emisiones sin un aumento de los costes de producción y, en consecuencia, con una elevación de precios, ya anunciada para la factura de la luz, que repercutirá en el consumidor.

De entrada, se producirá un efecto perverso al rebajarse sensiblemente los niveles de competitividad de sectores de la industria española. Este es, precisamente, el argumento que Estados Unidos empleó para no cumplir con los requerimientos ambientales que implica aplicar Kioto.

España, desde el mismo momento en el que se decidió firmar el acuerdo, debió comenzar de inmediato planes de modernización industrial mucho más ambiciosos. Porque, desde otro punto de vista, Kioto obligará sin duda a nuestra industria a modernizarse a la fuerza, o a tener que pagar por ello. Del Gobierno de Rodríguez Zapatero depende ahora que esta transición, obligada igualmente por nuestra pertenencia a la UE, se haga cuanto antes y sin traumas excesivos, sin que repercuta significativamente en el empleo. Seguro que, de acuerdo con Bruselas, se podrán arbitrar mecanismos adecuados de compensación para mitigar el efecto negativo sobre nuestra balanza de pagos y apuntalar las pérdidas de competitividad.


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