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La opa viaja en avión oficial
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 21 noviembre 2005
FUENTE:
Editorial de ABC
GUARDAR las formas es una regla básica en el Estado democrático. Merece por ello una valoración muy negativa el viaje a Madrid del presidente de la Comisión Europea para entrevistarse con Rodríguez Zapatero, utilizando para su trayecto el avión que presta servicio oficial al presidente del Gobierno. Todo ello, en pleno debate previo a la controvertida decisión comunitaria en el sentido de declinar su competencia en la opa de Gas Natural sobre Endesa. Ya puede la portavoz de Bruselas afanarse en buscar explicaciones por razones de agenda y en reiterar la imparcialidad -faltaría más- del Colegio de Comisarios. Los indicios no pueden ser más contrarios no ya a la ética, sino también a la estética que debe orientar la actuación de los cargos públicos que ejercen tan altas responsabilidades. Se equivocó Durao Barroso al aceptar las «facilidades» de intendencia viajera aportadas por el Gobierno español, en un asunto donde parece evidente que las fuertes presiones sobre la comisaria de Competencia fueron causa principal de que la resolución se adoptara en el seno del órgano colegiado, en contra de los precedentes consolidados. Es notorio que los presidentes de la Comisión Europea y del Ejecutivo español tienen mucho de qué hablar. Pero también lo es que deben hacerlo en los días y en los lugares apropiados, sin la interferencia de circunstancias que permitan sospechar cualquier género de connivencia en favor de algunas de las partes interesadas. Aunque sea un tópico manido, no está de más recordar la vieja expresión sobre la mujer del César: tiene que ser honrada y debe, además, parecerlo.
En cuanto al Gobierno socialista, no hace falta que deje más señales acerca de su preferencia sobre un resultado favorable de la opa. En todo caso, este tipo de noticias destruye la ya escasa credibilidad del discurso según el cual se trata de una operación empresarial sin connotaciones políticas. Se acumulan nuevas sombras de duda acerca de la imparcialidad exigible a los órganos reguladores internos. En concreto, Manuel Conthe, presidente de la CNMV, juez y parte, no deja pasar una sola fecha sin dar motivos para la polémica, colocando a la institución de la que es máximo responsable en una delicada situación. Si, como el Gobierno presume, la opa es sólo una operación empresarial, alguien habrá de explicar entonces la urgencia del viaje secreto del «Mystère».
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