¿Jugadores o espectadores?

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 21 septiembre 2005

FUENTE: Por Mariano Marzo en La Vanguardia


Ahora que se habla sin tapujos del ocaso de la era del petróleo, el gas natural constituye la estrella emergente en el firmamento energético. Por ello, el debate suscitado tras la OPA lanzada por Gas Natural sobre Endesa debería considerar la cuestión de cómo nuestro país puede afrontar con garantías la carrera para asegurarse el suministro de gas natural en un mercado global. La pregunta resulta pertinente, tanto por nuestra condición de país totalmente dependiente, como por el papel clave asignado al gas en el futuro energético de España, especialmente en el sector de la generación eléctrica.

Para justificar mi punto de vista sobre la cuestión, permítanme recordar cinco de los principales desafíos que la Agencia Internacional de la Energía reconoce para el periodo 2002-2030 en relación con la oferta y demanda mundial de gas.

1. El consumo global se incrementará de tal forma que en el 2030 se habrán doblado las cifras actuales. En volumen, el crecimiento lo encabezará América del Norte, seguida de los países europeos de la OCDE. En tasas de crecimiento anual, las mayores serán las de China y sur de Asia, donde el consumo de gas es hoy muy bajo.

2. Aunque se asume que las reservas probadas son suficientes para cubrir el incremento del consumo, casi un tercio de esas reservas están encalladas. Es decir, sus costes de extracción y transporte a los mercados son demasiado altos para que la comercialización resulte rentable. Por ello, la futura geografía de la extracción calca la mayor o menor proximidad de las reservas a los mercados. En términos absolutos, la extracción experimentará un mayor crecimiento en Rusia y en Oriente Medio, pero también aumentará rápidamente en África, América Latina y algunas ex repúblicas soviéticas.

3. Como consecuencia del desajuste geográfico entre suministradores y demandantes, para el 2030 el comercio internacional se habrá triplicado y los mercados de mayor crecimiento serán mucho más dependientes de las importaciones. De este modo, la dependencia de la Europa de los Veinticinco será del 81 %. Oriente Medio se convertirá en un nuevo gran proveedor al Viejo Continente, aunque Rusia, otros estados de la ex URSS y el norte de África continuarán ocupando los primeros lugares en el ranking de exportaciones a Europa.

4. Los gasoductos seguirán constituyendo las principales vías de transporte en América del Norte y Europa. Sin embargo, asistiremos a una rápida expansión del comercio del gas natural licuado (GNL), de forma que en el 2030 cerca del 50% del comercio internacional tendrá lugar mediante el transporte marítimo de GNL, un aumento cercano al 500%.

5. Alimentar la sed mundial de gas no podrá conseguirse sin enormes inversiones, a razón de 100.000 millones de dólares por año hasta el 2030.

Estas son las dimensiones del campo dé juego. Podemos competir en la liga de campeones o resignamos a ser simples espectadores. Estar en la elite requiere empresas potentes, con amplia presencia e influencia internacional, probada solvencia y capaces de navegar en un mercado en el que las fusiones y adquisiciones serán la norma. En este sentido, loa OPA de Gas Natural me parece un primer paso necesario en la dirección correcta: la de no convertimos en simples espectadores de nuestro futuro. Recuerden que Endesa no cuenta con proyecto de gas y no desempeña un papel internacional en el mercado de GNL, a diferencia de Gas Natural. La integración tiene, por tanto, un claro sentido de complemento para ambas. La suma daría lugar a un operador español con un gran potencial de juego en el mercado internacional, lo cual es bueno para España, que situaría en el mapa energético europeo a una empresa del país.



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