PARALELISMOS
DE ENRON
TRIBUNA CINCO DÍAS
21
Febrero de 2002
POR JOSE LUIS DE LA FUENTE O´CONNOR
Aunque todavía pasarán muchos días hasta que se sepan los últimos detalles
del porqué de la escandalosa quiebra de Enron -en los que seguiremos contemplando
el espectáculo mediático y político de crucificar a unos responsables que
hasta hace bien poco estaban en los más altos pedestales del capitalismo occidental
y empresarial-, lo conocido hasta la fecha nos permite analizar -simplificando
en pocas líneas un problema financiero y humano de primerísima magnitud- cuál
ha sido el origen de la catástrofe y preguntarnos por qué no se ha actuado
-si es que se hubiese podido-, máxime cuando existen precedentes similares.
En efecto, en un mercado como el energético cada vez más globalizado financieramente,
en el que la desregulación obliga a minimizar costes a ultranza y a innovar
desde todos los ámbitos posibles, Enron se especializó inicialmente en el
denominado trading -comercio al por mayor- de energía en general, no sólo
eléctrica, para pasar en los últimos tiempos a comerciar con muchos otros
productos.
El trading de energía pretende conseguir un abaratamiento de costes a gran
escala buscando el productor dispuesto a servirla más barato allí donde sea,
en tiempo real o a lo largo del periodo que sea, contando para ello con infraestructuras
productoras y de transporte propias o ajenas. En principio, si el mercado
donde opera el trader tiene liquidez suficiente, la empresa que lleva a cabo
las transacciones no tiene por qué poseer ningún activo productor o de red,
simplemente ser eficiente y conocer bien el negocio.
Como la energía eléctrica no se puede almacenar en cantidades significativas,
ni la elasticidad de su demanda es, digamos, grande, la volatilidad de los
precios en circunstancias desfavorables es muy elevada. Esto hace que su trading
necesite sofisticados productos financieros, los derivados, para programar
ese comercio, dar liquidez al mercado y, en principio, tratar de evitar picos
extremos de precios. Para la evaluación de precios futuros y valorar la incidencia
de esos derivados y sus riesgos en la marcha de la empresa se utilizan complejos
modelos matemáticos que evolucionan día a día y que cada usuario conforma
según sus necesidades.
En esta cuestión de los derivados energéticos, sus formas de contratarlos
-en especial la denominada OTC (over the counter)- y otros productos financieros
aplicados a la energía -así como los modelos matemáticos asociados que dan
cobertura numérica a todo esto- es donde Enron es o era auténtica pionera
y experta mundial, contaba con un gigantesco equipo de reputados profesionales
-la mayoría, unos 300, ha pasado a UBS Trading por muy poco dinero- y ha marcado
la pauta los últimos años en todos los mercados; hasta que ha ocurrido el
desastre. La unidad de trading de Enron en EE UU se llegó a valorar hace apenas
dos años en 80.000 millones de euros.
Los derivados juegan un papel muy importante para la gestión y cobertura de
riesgos en el comercio, aunque poseen no pocos peligros para la estabilidad
de las empresas que los utilizan, los mercados donde se aceptan y, por consiguiente,
para la economía donde operan. Su uso no es nuevo. Ya Aristóteles los menciona
hace 2.500 años. Su volumen anual es estimado a escala mundial en torno a
los 190 billones de dólares, ocho veces el PIB de todos los países del planeta.
Como muestra de los peligros que conllevan, baste recordar algunos otros escándalos
recientes similares al de Enron. El más importante fue el protagonizado en
1997 por la gestión del fondo Long Term Capital Management, (LTCM) creado
por el conocido John Meriwether, y en el que intervenían los premios Nobel
de 1997 Merton y Scholes, famosos precisamente por encontrar una formulación
matemática para la valoración de un derivado: las opciones. Este fondo tenía
registrados 1,4 billones (sí, con b) de dólares cuando quebró, haciéndose
necesaria la intervención de la Reserva Federal para salvarlo. Otros importantes
fiascos relacionados con el mal uso de los derivados en la última década han
sido el del banco Barings y, en 1993, la compañía alemana Metalgesellschaft,
ésta con pérdidas de 1.700 millones de euros.
Los peligros de los derivados están en el apalancamiento que permiten a sus
gestores y a los especuladores -proporcionan la posibilidad de tomar posiciones
de compra o venta a largo plazo, comprometiendo sólo una pequeñísima cantidad
de dinero- y la falta de transparencia en cómo se gestionan y valoran.
Muchos derivados energéticos se negocian en todo el mundo con contratos OTC,
exentos de regulación. Los precios a los que se negocian y cómo se valora
el subyacente a medio y largo plazo es algo que se mantiene en secreto detrás
de complejas formulaciones matemáticas y algoritmos numéricos, por lo que
se abre la posibilidad de manipulación al contabilizarlo en las cuentas de
la empresa correspondiente, como parece el caso de Enron. Una consecuencia
de esta falta de transparencia es la imposibilidad por las agencias de valoración
o supervisión, auditores, competidores etcétera de valorar o prever presiones
alcistas o bajistas de los mercados, colapsos financieros, manipulaciones
en el mercado, etcétera.
Lo que ha contribuido a la permanente huida hacia adelante de Enron en busca
de rentabilidad y su aureola innovadora -y que ha abocado a las extremas argucias
contables y financieras que estamos conociendo, amén de tratar permanentemente
de propiciar un entorno regulatorio afín- no ha sido sólo su agresividad contable
sin límites, ni la liberalización de los mercados energéticos, como se apunta
en algunos círculos, sino la ausencia en esos mercados de regulación para
una actividad esencialmente financiera, como la que conlleva el trasiego de
derivados, por el hecho de no tratarse de un intermediario o entidad financiera.
Si su actividad financiera exterior hubiese estado sometida a regulación ad
hoc, posiblemente ahora no estaríamos hablando y escribiendo tanto sobre las
malas prácticas de esta empresa que tanto daño están haciendo al sector energético
mundial y a otros muchos.
http://www.5dias.com/articulo.html?xref=20020221cdscdiopi_5&type=Tes&anchor=cdsopiB00