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El futuro de la OPEP pronto será puesto a prueba lejos de las arenas de Oriente Medio
Resumen de Prensa Enervía, martes, 20 julio 2004
FUENTE:
Expansión Directo - Por Javier Blas
El próximo referendo revocatorio al que tendrá que someterse el presidente venezolano, Hugo Chávez, podría tener un efecto decisivo sobre el cártel petrolero. Hugo Chávez, el populista presidente de Venezuela y defensor de precios altos del petróleo, se enfrenta a un referendo revocatorio dentro de un mes que podría golpear el futuro a medio plazo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.
Si Chávez pierde la votación y la oposición gana las elecciones que se celebrarán inmediatamente después, Venezuela podría cambiar su política petrolera y relajar los recortes de producción impuestos por la OPEP, lo que abarataría el petróleo a medio plazo, según señalan los analistas.
La política petrolera de Venezuela hasta la elección de Chávez, conocida como La Apertura, ha sido culpada de la caída del precio del petróleo a finales de los noventa.
Venezuela, un miembro fundador de la OPEP, excedió regularmente durante esos años su cuota de producción dentro del cártel y batalló intensamente con Arabia Saudí por ganar cuota de mercado en Estados Unidos, lo que rompió la unidad de la OPEP.
En el peor momento de la batalla, Venezuela bombeaba casi un 50% por encima de su cuota. Ese hecho, unido al descenso de la demanda mundial de petróleo como consecuencia de la crisis asiática de 1997, llevó la cotización hasta 10 dólares, su precio más bajo desde la primera crisis del petróleo, en 1973.
La caída golpeó malamente la economía venezolana, tres cuartos de cuyos ingresos por exportaciones dependen del crudo. La mitad de los ingresos del gobierno también provienen del petróleo.
Los intentos para reconducir la situación fallaron durante 1998, ya que Venezuela incumplió sus promesas de recortar su producción. En un momento, Ali al-Naimi, el poderoso ministro saudí, perdió la paciencia y dijo: “Nosotros no queremos reducir [nuestra] producción para finalmente descubrir que otros países, en especial aquellos que no cumplen las cuotas, están inundado el mercado con petróleo y robándonos nuestros valiosos clientes [Estados Unidos]”.
El giro político Pero desde la elección de Chávez, en diciembre de 1998, la política petrolera de Venezuela dio un giro de 180 grados. Desde entonces, ha mantenido un estricta cumplimiento de su cuota de producción, lo que supuso un agresivo recorte del bombeo. Gracias a ello, los precios se recuperaron.
“La elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela es el hecho más importante que ha vivido el mercado petrolero en los últimos siete años”, dice Juan Carlos Boué, un experto en la política petrolera venezolana del Oxford Institute for Energy Studies. “Chávez refundó la OPEP tras el unilateral intento de Venezuela de destrozarla. Su elección supuso el retorno de la unidad de la organización, lo que dio un empujón de diez dólares a la cotización a largo plazo del petróleo”, dice. El nuevo entendimiento entre Caracas y Riad llevó a Alí Rodríguez, el primer ministro de petróleo que Chávez nombró, a convertirse en secretario general de la OPEP.
El mercado ha dado muestras de la importancia de la nueva política venezolana para la cotización del oro negro. En abril de 2000, un golpe de Estado depuso dos días a Chávez, lo que provocó inmediatamente una caída del precio del petróleo de casi el 7%.
Violencia política Pero los analistas no están convencidos de que un nuevo descenso del precio del petróleo esté a la vista. En primer lugar, el referendo revocatorio probablemente provocará violencia política en el corto plazo, que podría afectar a las exportaciones venezolanas de crudo.
Además, Chávez sostiene una batalla codo con codo por ganar el voto. “La posibilidad de que Chávez gane deben ser tenida seriamente en consideración”, dice Jan Den, que sigue los acontecimientos de Venezuela para Credit Suisse First Boston, a raíz de la difusión de una nueva encuesta, que muestra que el apoyo a Chávez ha subido del 31% al 49% en un trimestre.
Pero incluso si Chávez pierde y la oposición gana las elecciones que se convocarían seguidamente, el nuevo gobierno se enfrentará a grandes dificultades para elevar de nuevo la producción y desafiar el liderazgo de Arabia Saudí.
Huelgas La producción de Venezuela cayó desde 3,3 millones de barriles diarios (mb/d) en noviembre de 2002 a 700.000 b/d en enero de 2003 tras una huelga salvaje en la industria petrolera que contó con el respaldo de la oposición. El gobierno de Chávez describe esa huelga como un sabotaje.
Aunque la producción se ha recuperado parcialmente desde entonces, los analistas dicen que la industria venezolana quedó permanente dañada, con una pérdida de capacidad. Además, la tasa de agotamiento de los pozos allí es del 25% anual, una de las más altas del mundo, debido a la antigüedad de muchos de los yacimientos.
Ese problema obliga a Petróleos de Venezuela, S.A, la petrolera estatal, ha invertir cuantiosas sumas todos los años para poner en marcha nuevos pozos que, simplemente, cubran la caída de otros yacimientos más maduros.
Ramón Espinasa, el economista jefe de Pdvsa hasta la llegada de Chávez, dice que el sector necesita una inversión de 6.000 millones de dólares anuales y la perforación de, al menos, cien pozos al año sólo para mantener la capacidad. “Desde 1999, la inversión ha caído a 2.500 millones de dólares y el número de pozos a menos de 40”, dice Espinasa, ahora un consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington.
La oposición ha prometido reformar la legislación de hidrocarburos para atraer mayor inversión extranjera con la que aumentar la producción.
Su plan para un futuro sin Chávez propone también “diseñar una estrategia sobre la OPEP que ponga por delante los intereses nacionales [de Venezuela] y ponga el énfasis en la capacidad de producción en línea con la cantidad, calidad y mercados particulares de los hidrocarburos venezolanos”.
Rafael Ramírez, el actual ministro de Energía, dijo recientemente: “La historia del petróleo barato podría haber tocado a su fin”. Gran parte de la exactitud de su pronóstico, que otros ministros de la OPEP comparten, depende de si él seguirá siendo ministro tras el referendo.
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