"Las petroleras extranjeras no serán nunca mas quienes decidan las leyes"

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, martes, 20 junio 2006

FUENTE: Por Marwan Tahbiab en El Economista


Antes de ser vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera ya era bien conocido en el país. Matemático de profesión, también perteneció aun movimiento guerrillero que surgió y actuó en los Andes Bolivianos durante los ochenta Ahora es el numero dos de Evo Morales, quien ha hecho temblar la inversión extranjera en el país en su afán de devolver al pueblo lo que él considera que es suyo. Me recibe en un amplio despacho con discreta belleza. Su cara denota cansancio-incluso agotamiento- pero con serenidad.

Todo el Gobierno, el presidente y usted incluidos, hablan de una nacionalización sin confiscación, pero las empresas extranjeras y españolas no lo ven tan claro. ¿De qué tratan cuando hablan de ello?
En el siglo XX, en los tiempos del capitalismo de Estado, se entendía por nacionalización que el Estado expropiaba bienes privados y en algunos casos se indemnizaba por ello, mientras que en otros se expropiaba directamente. Ahora en el siglo XXI, tenemos otra nacionalización a la que, en ningún caso, se le puede llamar confiscación. No expropiamos a las empresas, pero modificamos la figura legal de propiedad. Ante, el gas y el petróleo que salen a la superficie ya son propiedad de los bolivianos y somos nosotros los que pagamos a las empresas. Se mezcla la modificación de la figura legal de la propiedad con la recuperación de paquetes accionariales mediante adquisción forzada. Luego, negociamos la retribución de esas adquisición. No es una nacionalización clásica, lo sabemos.

Sin embargo, el decreto de nacionalización anula un conjunto de leyes anteriores de categoría jurídica superior. Eso crea una inseguridad jurídica evidente.

La inseguridad jurídica existe desde hace años, cuando el Gobierno empezó a ser una especie de prolongación política de las empresas extranjeras. En este país se hacían decretos y leyes a medida exacta de las apetencias y necesidades empresariales, hasta el punto de que se ha generado una especie de anarquismo legal en función de los intereses privados de esas empresas que forman parte del mayor colmillo del capitalismo. Obviamente, los contratos no pasaban por el Congreso, como exige la Ley. Nosotros en cambio, garantizamos que la empresa venga aca con su contrato firmado por el Congreso Nosotros si estamos creando el escenario estable, estratégico y de larga duración para una verdadera seguridad jurídica.

¿Y por qué si el decreto nacionalizador exige que el Estado tenga el 51% de las empresas ahora vienen algunas que tendrán el 60%?
No vamos a nacionalizarlo todo. Lo hemos hecho en un sector estratégico, pero nuestra economía no va a ser otra vez una economía estatal. El gas y el petróleo suponen ahora entre el 20-22% del PIB, pero en tres años supondrá el 35%. Es demasiado fundamental como para dejarlo en manos de la inversión privada extranjera.

¿Y hay posibilidades entonces en otros sectores?

En la minería, por ejemplo. O en las telecomunicaciones o la electricidad. Hay gente a la que se le ha ocurrido pensar que vamos a nacionalizar todas las empresas y eso es algo que nunca haremos.

Su Gobierno habla de desmantelar el modelo neoliberal, hablando de economía mixta ¿En qué consiste ese proyecto?

Desmantelar el modelo neoliberal es sacar la inversión extranjera no de toda la economía, ya que esta inversión tiene que seguir dentro de nuestro sistema, sino evitar que asuma el liderazgo. Ese papel lo debe jugar el Estado, particularmente en sectores estratégicos como el de los hidrocarburos. Y no se trata de un modelo de economía mixta. Si quiere darle un nombre, llámelo "modelo de economía social y comunitaria".

Otro punto de fricción lo ha provocado la medida de auditar a las empresas petroleras y que el auditor sea el mismo Gobierno
Es lo que dice la Ley. De todos modos, son auditorias técnicas, no vinculantes, y solo las hacemos para saber qué posición adoptar en la negociación de los contratos. En dos años vendrán las auditorias vinculantes, pero entonces las empresas tendrán su oportunidad de buscar una segunda opinión.

¿Y por que esta insistencia con el sector energético?

Porque lo consideramos un recurso estratégico en términos económicos, políticos, sociales y lo queremos tener bajo control mayoritario para romper esa especie de maldición colonial, parafraseando a Hegel. Un país productor de recursos naturales no se convierte necesariamente en un país con una base productiva diversificada. Mas bien tiende a convertirse en un país monoproductor. Nosotros queremos romper la maldición, de modo que esos recursos naturales sean el primer paso hacia un proceso de industrialización diversificada. Es nuestro sueño a medio plazo.

¿Que le pide el Gobierno de Bolivia a las empresas que vengan de exterior?
Queremos que sean un parte importante de nuestra economía, que estén presentes en distintas áreas, con capacidad de invertir y generar actividades en los sectores en los que el Estado no les ha hecho ya todo el trabajo. Además de las razones lógicas de control estratégico sobre los hidrocarburos, lo que no podía se es que la inversión extranjera viniese a trabajar sobre los pilares que tanto le había costado levantar al Estado y con muchas dudas sobre su verdadera capacidad de inversión.

¿Entonces que les pide?
Queremos que vengan en todos los sectores. En los hidrocarburos como socios minoritarios. En el resto de las actividades, como socio mayoritario o minoritario, según les convenga. Y ojalá invirtieran en sectores donde antes no haya intervenido el Estado. Lo cierto es que el liberalismo fue una perversión privada del capitalismo de Estado porque cambio la propiedad estatal en propiedad privada en monopolio.

¿Que necesitan en estos momentos en Bolivia para descubrir esos nuevos sectores en los que nunca ha entrado el Estado y, en cambio, si que reclaman la llegada de inversión extranjera?
Necesitamos capital, necesitamos tecnología, necesitamos mercados, necesitamos conocimiento y están abiertas las posibilidades. Sin embargo, as empresas extranjeras se tienen que dar cuenta de que los tiempos de las ganancias extraordinarias de invertir poco y ganar mucho se acabaron. A partir de ahora, van a tener enfrente a un Estado vigilante, que va a hacer que se cumpla la Ley, que va a respetar la propiedad y las ganancias. Que va a considerar el promedio nacional de sus inversiones, pero con la precaución suficiente para que no resulten ganancias abusivas. Este sistema de escasa inversión y grandes ganancias se daba sobre todo en los hidrocarburos y en la minería. Por lo que no debería extrañar que sea el sector sobre el que mas tenemos que actuar.

Por ultimo, ¿ que le diría a una empresa española que tiene miedo de invertir en Bolivia?

Que podemos ofrecer una fuerza de trabajo barata y de cierta calificación, con una buena ubicación en el contexto latinoamericano. A cambio, le pedimos al inversor capital, conocimiento, apertura de mercados y reglas transparentes bajo la mirada atenta del Estado. Nosotros garantizamos un Gobierno que va a dar una seguridad jurídica después de un largo proceso de inestabilidad política, un Gobierno con la suficiente legitimidad y legalidad como para garantizar los contratos que firma.



www.eleconomista.es