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Como la energía, los argumentos contra E.ON se transforman
Resumen de Prensa InterMoney Energía, jueves, 20 abril 2006
FUENTE:
Por David Lastorcas en Expansión
La primera ley de la termodinámica señala que la energía no se crea ni se destruye sino que se transforma. El enunciado de esa misma ley debe ser también el que explica que para un asunto energético, como es el de la OPA de E.ON sobre Endesa, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero transforme e improvise los argumentos según sus necesidades.
Primero se dijo que el freno a la OPA de la compañía alemana se debía a motivos de defensa de un sector estratégico. Como el argumento quedó rápidamente rebatido, decidieron transformarlo, precisamente como le sucede a la energía, y Zapatero mantuvo que había que estudiar la mencionada OPA minuciosamente para garantizar la seguridad de suministro más que la protección de la compañías españolas, observación ésta que se cae por su propio peso.
Y se cae porque no deja de sorprender que el abastecimiento quede en entredicho si prospera la oferta de la compañía alemana, sobre todo si se tiene en cuenta que la seguridad de suministro sólo se puede incrementar si la compañía resultante aporta nuevas ventajas a España. De hecho, una hipotética adquisición de Endesa por parte de Gas Natural, el otro jugador en liza, no modifica, eso sí, ni para bien ni para mal, el statu quo del sector energético en nuestro país, mientras que la llegada de E.ON abre un amplio abanico de ventajas.
De entre estas aportaciones, por citar algunas, cabe destacar, por ejemplo, el acceso que el gigante alemán, el mayor comprador de gas de Europa, proporciona a nuevas fuentes de energía, caso concreto de su participación en Ruhrgas, que liberaría al mercado español de su enorme dependencia de los suministros del norte de África y Oriente Medio, especialmente de Argelia, de donde en 2005 provino más del 43% del gas que entró en el mercado español. Además de Rusia, el contrapeso real a los suministradores globales de energía se potenciaría, toda vez que E.ON adquiere una buena parte de su suministro de gas en los mercados holandés y noruego.
¿Seguridad del suministro?
Pero la seguridad de suministro en el sector de la energía no ha de ceñirse exclusivamente al mercado del gas, ya que afecta también a la electricidad. Tampoco a este respecto se entiende bien que E.ON pueda parecer una amenaza, cuando su presencia en España, a través de la compra de Endesa, podría introducir un portfolio diversificado de generación, tras convertirse en el mayor operador de energías renovables de Europa. Pero además, a su favor juega el factor de la eficiencia y la seguridad, como demuestra el hecho de que la media anual de apagón el Alemania sea de 23 minutos, frente a las más de dos horas de media en España. Igualmente son ventajosas su excelencia operacional en generación de energía con alta seguridad y sus tasas de disponibilidad para las plantas nucleares, negocio este último en el que, dicho sea de paso, Gas Natural no tiene experiencia ninguna. Otro factor clave en la seguridad del abastecimiento es el desarrollo de infraestructuras. Pues bien, en esa isla energética que es España, cuya dependencia es superior al 80%, solamente la creación de nuevas infraestructuras puede aportar optimismo. Para ello, lógicamente, son necesarias importantes inversiones, y no parece probable que Gas Natural, tras el endeudamiento al que habría de someterse si finalmente se hace con Endesa, disponga de suficiente dinero en caja para abordarlas. El caso contrario es el de E.ON, cuya capacidad para seguir creciendo a corto y medio plazo, aun a pesar de la OPA sobre Endesa, no está en duda.
En cualquier caso, vaya por delante que si ninguna de estas compañías abordase las mencionadas inversiones, alguien, como ha recordado Pedro Mielgo, ex presidente de Red Eléctrica de España, “las hará a través de las dos vías posibles”: el propio mercado, ante la posible falta de potencia, o el Gobierno, por medio de las competencias que tiene en materia de seguridad de suministro, según está contemplado en el artículo 10 de la Ley del Sector Eléctrico.
También se ha esgrimido en contra de E.ON que podría, en caso de necesidad, desviar el suministro de energía hacia Alemania. Sin embargo, una vez más, parece difícil creer que una compañía invierta 29.100 millones de euros en un mercado para después dejar de atender a los diez millones de consumidores actuales de Endesa, cifra que convertiría a España en uno de los países de mayor interés para el gigante alemán. Como son claras, amén de numerosas, las razones que evidencian que la OPA de E.ON sobre Endesa no amenaza la seguridad de suministro, como desde el Gobierno se nos ha querido hacer ver, el Ejecutivo transforma una vez más su argumento y saca a debate el fomento de “campeones nacionales”. Y habla en estos términos a pesar de que, desde la creación de la UE, es ahora cuando más se está haciendo por consolidar el mercado interior europeo, olvidando las viejas costumbres intervencionistas particulares de cada Estado miembro.
Con este mar de fondo, el Gobierno Zapatero obvia que, en plena globalización, lo que verdaderamente se necesitan son compañías europeas que puedan competir en los mercados internacionales, y que para llegar a ese punto e mejor la opción E.ON-Endesa, con intereses complementarios, que la de Gas Natural-Endesa, un claro paso hacia el duopolio energético en España pero un pequeño avance, ni siquiera en tamaño, en el mercado internacional.
Lo que realmente demanda el contexto europeo e internacional en el mercado energético son compañías que puedan construir un portfolio de suministro fuerte y diversificado y que, además, tengan el músculo financiero suficiente para responder con eficacia a las nuevas demandas de los clientes en sus diferentes mercados. Y para eso, ciertamente importa poco que sus sedes centrales estén en España, Alemania, Italia o Reino Unido. En un mercado globalizado, lo que verdaderamente sería relevante, al menos en el caso que nos ocupa, es, por ejemplo, que Endesa puede convertirse en uno de los activos más valiosos de la mayor compañía energética de Europa y que, de hecho, puede formar parte de ese gran proyecto. No existen, por tanto, razones que justifiquen el veto a la oferta de E.ON por Endesa, aunque seguramente en días venideros podremos escuchar algún nuevo argumento, otra transformación más, que ponga en entredicho la validez de la OPA de la compañía alemana, La teoría de los campeones nacionales, aunque romántica, queda obsoleta y es un regreso al proteccionismo de antaño. El ministro de Economía, Pedro Solbes, lo ha dejado claro: lo fundamental es saber competir en una economía globalizada y cabe dudar de los campeones nacionales. Y en esa libre competencia, que los accionistas de Endesa decidan, pero sin condicionantes.
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