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BUSH
ATIZA EL PETRÓLEO
OPINIÓN CINCO DÍAS
19
Diciembre de 2002
Tan sólo una amenaza contra Irak del presidente de EE. UU., George Bush,
bastó ayer para que el precio del petróleo se disparara en el acto más
de un dólar y alcanzara momentáneamente los 29 dólares por barril de
Brent y 31 en el crudo de referencia en el mercado estadounidense. La
reacción del precio del crudo a las palabras de Bush de ayer deja entrever
el fuerte impacto que puede tener sobre el mercado el cada vez más probable
conflicto bélico contra Irak y eleva el temor a las repercusiones que
el encarecimiento de los costes energéticos puede tener sobre una economía
renqueante.
Que el cerco sobre Irak se estrecha día a día es evidente. El ministro
de Defensa de Reino Unido, Geoff Hoon, confirmó ayer ante el Parlamento
que las tropas están realizando preparativos de contingencia en la zona
en previsión de un posible ataque sobre el que no se informará previamente
al Congreso. Si tomamos como precedente la guerra del Golfo de 1991,
los ataques se iniciaron en enero, concretamente el 17, por la conveniencia
de las condiciones climáticas.
Pero a diferencia de entonces, la economía mundial atraviesa un momento
de incertidumbre que mantiene en vilo a los inversores por la falta
de garantías sobre la recuperación. Un conflicto bélico dispararía,
cuando menos de forma temporal, los costes energéticos, un elemento
que dificultaría aún más la reactivación económica. Las autoridades
estadounidenses no han expresado, en ningún momento, su preocupación
por las repercusiones económicas del conflicto. Más aún, han descartado
que la economía vuelva a entrar en recesión como consecuencia del conflicto,
tal y como sucedió en 1991.
Por el contrario, Washington sí ha alertado del posible efecto de la
crisis venezolana sobre el suministro de crudo. Venezuela es el quinto
exportador mundial de petróleo, al que EE. UU. compra casi el 14% del
total de sus importaciones. Las empresas estadounidenses comienzan a
sufrir las consecuencias de la paralización de la industria petrolera
venezolana, lo que ha llevado a las autoridades a estudiar la conveniencia,
de momento descartada, de recurrir a las reservas estratégicas para
garantizar la oferta de combustible. Lo peor de esta situación, al margen
de su coincidencia en el tiempo con la mayor tensión sobre Irak, es
la falta de perspectivas de un final próximo a la huelga de Venezuela,
que en los últimos 17 días ha paralizado el país y ha agravado la fractura
de una sociedad dividida. De momento, el país apenas alcanza a exportar
el 15% de su producción normal.
Esta crisis energética sí ofrece elementos novedosos a este lado del
Atlántico. La cotización del euro se ha venido apreciando notablemente
las últimas semanas y la factura del petróleo, que cotiza en dólares,
ha podido compensar parte del alza del precio con la revalorización
de la divisa. Pese a todo, la situación resulta preocupante para la
economía mundial. Habrá que seguir atentos a las palabras de Bush.
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