Fórmulas de gestión de la demanda eléctrica

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, miércoles, 19 julio 2006

FUENTE: Por Mariola Pina en Expansión


La participación de la electricidad en la demanda de energía final, debido al desarrollo económico y al aumento de la población, provoca el crecimiento del consumo de los sectores terciario y doméstico. Esta tendencia implica una necesidad de incrementar el parque de generación de electricidad y las infraestructuras en transporte y distribución eléctrica, para asegurar el suministro eléctrico. Además, el insuficiente grado de autoabastecimiento de energía primaria, en el caso de España, implica una dependencia energética exterior cada vez mayor. La escasa concienciación social sobre el ahorro de energía, debida en parte al bajo precio de la electricidad y a la inelasticidad de la demanda, son factores que contribuyen a esta situación.

Por otro lado, las puntas de invierno y de verano -como las de estos días- y las puntas locales están acusándose durante los últimos años, debido a motivos asociados al crecimiento económico y bienestar social, crecimiento poblacional, hábitos de consumo, temperatura, mayor equipamiento de sistemas de frío y calor, entre otros.
Además, la mayor demanda no siempre se produce en las zonas más industrializadas sino que a menudo se presenta en zonas de alto consumo estacional y poca capacidad de generación eléctrica como son las zonas turísticas.

Si tenemos en cuenta que la demanda eléctrica coincide en el tiempo con su consumo -la energía eléctrica no se puede almacenar-, el sistema eléctrico debe suministrar en todo momento la energía que se demanda. Esto hace que sea imprescindible conocer y predecir la demanda futura tanto al corto (operar correctamente el sector eléctrico) como al largo plazo (prever las inversiones en construcción de plantas y redes de transporte y distribución).

El consumo actual es poco racional, y esto representa un riesgo para el sistema eléctrico. En el año 2005 se demandaron 6.000 MW de la punta del sistema durante tan sólo unas 240 horas anuales (para que nos hagamos una idea, 6.000 MW equivalen a 15 centrales de ciclo combinado de 400 MW cada una, que supondrían una inversión cercana a 3.000 millones de euros). Esta situación provoca un incremento de las inversiones en generación y transporte, para aumentar la potencia instalada y asegurar el suministro eléctrico sólo para unas pocas horas anuales, lo que redunda en una capacidad sobredimensionada en función de las necesidades reales del sistema.

Ante esta situación, cabe plantearse si la gestión de demanda podría ayudar a dimensionar mejor el sistema eléctrico español. Gestionar demanda no es consumir menos sino consumir de forma diferente, basándose tanto en modulación de la demanda (consumir más en horas valle y menos en las horas punta), como en la interrupción del suministro durante las horas punta. Gracias a la gestión de demanda, la necesidad de incrementar la capacidad instalada de producción sería menor, puesto que se puede prevenir la saturación de las redes en las punta y la interrupción del suministro a otros consumidores. De igual modo, se puede utilizar para lograr desvíos de energía o para resolver congestiones de la red.

Eficiencia

La interrumpibilidad es la actual herramienta que tiene el operador del sistema (Red Eléctrica de España) para gestionar la demanda eléctrica. En España existen unos 200 consumidores industriales con contratos interrumpibles (2.500 MW aproximadamente). Con estos consumidores se firma un acuerdo en el que se establece el tiempo de preaviso, el tiempo máximo de duración y la potencia a gestionar. El propósito que se persigue con esta actuación es cubrir las situaciones de pérdida de cobertura; sin embargo, la interrumpibilidad no garantiza una gestión óptima de la capacidad de la red ya que la máxima demanda no siempre se produce en las zonas con mayor densidad de clientes industriales, como es el caso de las zonas costeras y turísticas.

Por lo tanto, hay que buscar nuevas herramientas que permitan gestionar la demanda de una forma más acorde a las necesidades y con menor coste para el sistema.

La investigación de nuevas herramientas de gestión de demanda está orientada tanto a ampliar el volumen de potencia gestionable en determinadas zonas geográficas, como a frenar el crecimiento de las puntas de demanda generales y locales de energía activa y reactiva. Estos nuevos productos podrían convivir con la interrumpibilidad actual, al menos mientras permanezca la tarifa integral, aportando beneficios a los consumidores finales.

Internacionalmente, existen experiencias en gestión de demanda mediante el uso de herramientas más o menos experimentales en los países escandinavos, Reino Unido y Estados Unidos, principalmente, siendo las opciones adoptadas diferentes en cada uno de ellos (pool de gestión de demanda, interrumpibilidad instantánea, gestión de reducción de potencia...). Algunos de estos modelos pueden ser aplicables en el sistema eléctrico español.

La gestión de la demanda eléctrica reducirá los costes de las empresas que participen en los planes de gestión, así como del resto de la sociedad, y permitirá disponer de un sistema mejor calibrado, seguro y fiable.



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