De OPAs, fusiones y bautizos

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, jueves, 19 enero 2006

FUENTE: Por Juan Arlanzón en Expansión


El actual escenario de economía libre y globalizada es como un gran acuario, en el que lo normal es que el pez grande se coma al chico. La compañía mayor a la menor. Si puede, obviamente. Hacemos abstracción de la -hasta ahora- surrealista OPA que Gas Natural lanzó sobre Endesa el 5 de septiembre pasado. A veces, Spain is different. En el caso de fusiones entre compañías más o menos homogéneas, y una vez formalizada la nueva pareja, de hecho y de derecho, siempre hay un cónyuge dominante. Y ello tiene su influencia en el nombre de la neonata empresa, como veremos más adelante. En los últimos años hemos sido testigos, particularmente en el negocio energético, de operaciones de consolidación (en términos amables) o de canibalismo (en términos reales) de muchas compañías. En el ámbito petrolero, British Petroleum (BP), devoró en 1998 a la norteamericana Amoco, pasando entonces a ser la tercera petrolera mundial. En el año 2000 repitió la operación con la también estadounidense Atlantic Richfield (Arco) y con la británica Bruma Castrol. Dichas transacciones han sido un admirable y admirado ejemplo de brillante estrategia de crecimiento, desde todos los puntos de vista, económico, geográfico, y de ampliación de sectores de negocio. Ahora, BP es la segunda petrolera mundial. Ventajas de tener a un magnífico y muy experimentado profesional, con gran visión de futuro, al frente de la compañía, Lord John Browne, quien, a la fecha, lleva ya casi 40 años en el negocio petrolero, y en BP, específicamente. Por su parte, la francesa Total absorbió en 1999 a la compañía belga Fina y, en el año siguiente, al otro gigante francés, Elf, siendo ahora la quinta -y muy rentable- petrolera mundial, justamente pisando los talones a la cuasi-nacional Gazprom. Quien dirigió estas dos operaciones magistrales de Total fue su presidente y CEO, el ingeniero de minas Thierry Desmarets, que entró en Total hace más de veinticinco años, y ocupa su actual posición desde 1995.

Experiencia

En cuanto a la italiana Eni, ésta adquirió en 2001 a la británica Lasmo, que era una de las más eficaces petroleras independientes europeas. Esta operación fue clave para aupar a Eni hasta su séptimo puesto actual en el ranking petrolero mundial, de la mano de Vittorio Mincato, quien era su CEO en aquel momento. Y lo fue hasta abril del pasado año, tras un larguísimo desempeño en dicha compañía, donde entró en 1957, nada menos. Va a ser cierto que la experiencia es un grado.

Ha habido muchas más opas, compras y fusiones, fuera de España, tanto en el sector bancario como en el energético, como las de Credit Suisse sobre First Boston, Exxon fusionada con Mobile, Chevron con Texaco y Unocal, Shell con Enterprise, Conoco con Phillips, y otras muchas. En nuestro entorno nacional, debemos destacar la fusión de los bancos de Bilbao y Vizcaya (1988) y la posterior del BBV resultante con Argentaria (1998), a su vez derivada de la integración anterior de varias entidades bancarias y de ahorro. O la del Banco Central con el Hispanoamericano (1991),y del Banco Santander sobre el banco resultante de aquella fusión (1999). También fueron muy importantes la fusión de Iberduero con Hidroeléctrica Española (1991), y la compra de la argentina YPF por Repsol. Pero vamos a centrarnos ahora en la difícil tarea de bautizar o nominar a las nuevas empresas que nacían de estas operaciones. La primera tentación es la de ser políticamente correctos, en términos generales. Ello quiere decir que, para no desmotivar a los empleados, accionistas y clientes de la compañía opada, comprada, absorbida o fusionada, la denominación de la nueva corporación incluya el nombre del nuevo amo y el apellido de la compañía víctima de la operación realizada. Ha habido excepciones, como en el caso de las adquisiciones de Enterprise y Lasmo por Shell y Eni, respectivamente, en las que el nombre -o apellido- de las compañías adquiridas desapareció para siempre de los nuevos balances que integraban sus resultados, para gloria exclusiva de las compañías que brillantemente realizaron la operación. También hay casos oportunísimos, como llamar Iberdrola -magnífico nombre- a la resultante de la fusión entre Iberduero e Hidroeléctrica Española. Pero han sido, en principio, las excepciones. Por lo general, el impulso inicial ha sido el de concatenar los nombres de las compañías que se iban fusionando, eso sí, siempre comenzando por el nombre de la que mandaba a partir de ese momento, para que no hubiera ninguna duda sobre el promotor y vencedor de la operación. Así, surgieron los nombres de CSFB (Credit Suisse First Boston), BancoBilbaoVizcayaArgentaria, Santander Central Hispano, BPAmoco, ChevronTexaco, TotalFinaElf (otro record de agregación de nombres), Repsol YPF, ConocoPhillips, etcétera, que a veces ignoraron a otras compañías que iban incorporando después, en su estrategia de crecimiento, como Arco y Bruma Castrol por BPAmoco, Unocal por ChevronTexaco, o la más reciente de Burlington Resources por ConocoPhillips. Tampoco era ya cuestión de alargar excesivamente el nombre de las nuevas corporaciones que se iban formando. Pero, sin perjuicio de conservar, intencionadamente, las antiguas marcas comerciales: BP, Amoco, Arco, Castrol, Total, Final, Elf, Chevron, Texaco, Caltex, etcétera, al cabo de un tiempo más o menos largo, la tendencia general ha sido la de dejar finalmente sólo el nombre de la compañía que realizó la consolidación, como BP (desde 2002), Total (en 2003) o Chevron (en 2005), entre las petroleras. O un logo único y simple, como el del Santander, en el sector bancario. Curiosamente, en el caso de la hipanoargentina Repsol YPF no ha sido así, y continúa manteniendo nombre + apellido y logo combinado, desde su creación. Quizás por temor (¿) a alguna reacción airada de alguno de los presidentes argentinos que ha habido desde Menem hasta Kirchner. O por razones de márketing, por una posible pérdida de cuota de su mercado argentino, si desapareciese YPF del nombre de la compañía. ¿Lo harán algún día, en el futuro?

Curiosidad morbosa

Bien, volviendo ahora a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, tan controvertida y opinada por todo el mundo, hay una curiosidad por conocer cuál pudiere ser el nombre y apellido de la nueva compañía. No creemos que sea GasNaturalEndesa, todo completo y colocando primero a la empresa opante, pues parece demasiado largo. ¿Podría ser GasNadesa? ¿O quizás Caixadesa? Tal vez Endegás sería más correcto, si se ordenasen los nombres de las dos compañías por su tamaño actual. Pero también podría ser Butterflesa, que suena como muy internacional, al yuxtaponer la mariposa que figura en el logo actual de Gas Natural -que, no lo olvidemos, colocó su semen en el seno de Endesa, en palabras imprudentes de su propio presidente- con el nombre de la compañía opada. Por cierto, ha circulado por la red un ingenioso y desvergonzado cómic, que mostraba a la mariposa de Gas Natural sobre el logo de Endesa, en el apasionado momento que anunció Salvador Gabarró, y dando origen a una multitud de pequeñas mariposas que emprendían después el vuelo. Parecía una apología de la desconcentración, justo lo contrario de lo que teóricamente persigue la OPA. En fin, tengamos un poco de paciencia para conocer el nombre de la nueva criatura que se quiere engendrar, si tenemos bautizo al culminarse finamente esta tremenda operación. No olvidemos que, afortunadamente, y para el bien de los mercados, los que decidirán sobre ella serán los legítimos propietarios de las dos compañías, esto es, sus accionistas. En particular, los de Endesa quienes están ahora encantados con la marcha de su empresa, sobre todo tras conocer los resultados obtenidos en 2005. Pese a quien pese.



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