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Atracos con petróleo
Resumen de Prensa InterMoney Energía, jueves, 19 enero 2006
FUENTE:
Por Valentí Puig en ABC
La demanda global de energía va a crecer este año aunque el precio del petróleo esté como esté. Inseguridad, mejor estado del mercado de oro: es otra consecuencia de la crisis de Irán, no la única en el panorama geoestratégico. Estamos obligados a saber que Irán es el segundo productor de petróleo de la OPEP. En un zigzag por el mapa del mundo, sin necesidad de ser expertos en la materia, percibimos la escenografía de otros tantos atracos y chantajes que se perpetran con el barril de petróleo en la mano o con la espita de un gaseoducto. Es oro negro para el rififí mundializado, mientras en toda Europa no pocos gobernantes se quitan de la solapa la pegatina del «Nuclear no, gracias» y se disponen a seducir a la opinión pública a favor de las centrales de energía atómica. En manos de la teocracia iraní, la misma energía nos tiene frente a un gran conflicto en el que no da resultados la operativa diplomática ni parece practicable la fuerza. La alternativa endemoniada es la aparición paulatina de otros arsenales nucleares en el Oriente Medio, en Egipto o la Arabia Saudí, por ejemplo, para perdición de toda posibilidad realista de aplicar y mejorar el Tratado de No-proliferación nuclear.
Otro rififí practicado a la vista de todos, con el grifo del petróleo en la mano, es el de Hugo Chávez. Ese petróleo es el combustible político de una operación tan insana como retrógrada: realzar el destino del Cono Sur con una anacrónica gloria bolivariana. Castro es el primer beneficiario del gran biberón de crudo venezolano. Evo Morales también conoce el poder vitamínico de la amistad revolucionaria con el quinto país exportador de petróleo del mundo y ahora le toca a la candidatura étnico-revolucionaria de Ollanta Hulama en Perú. Según ayer informó «The Wall Street Journal», más de un millón de dólares han ingresado en las arcas de la campaña electoral de Hulama a través de la embajada de Venezuela. Al hilo de la misma estrategia, Chávez compró deuda argentina para que Kirchner fuese aliviado de las cargas del Fondo Monetario Internacional. Por lo mismo, Hugo Chávez -es decir, el petróleo venezolano- financia la cadena de televisión continental Telesur, según el modelo ilustre de Al Jazira. Con los precios actuales del petróleo no le van a faltar a Chávez socios contra el ALCA -acuerdo de comercio impulsado por Washington- ni para constituir un «Banco del Sur» que anule la presencia del FMI.
En ese vistazo aleatorio al mapa casi se confunden escenarios de apariencia tan dispar y variada como el amago de estrangulamiento energético que Rusia practicó con la indócil Ucrania, la debida visita de Angela Merkel al Moscú que aprovisiona a Alemania de gas y petróleo, la incomodidad contenida del Brasil al depender en gran manera del gas boliviano que Evo Morales va a nacionalizar o la aparición de una guerrilla en Nigeria con el objetivo de destruir las instalaciones petrolíferas de la compañía Shell. Es como volver a la concepción del petróleo como arma ofensiva, más útil para el pirateo que para la estabilidad del mercado. No hay quien conciba un mejor acicate para la Alianza de las Civilizaciones.
Da la impresión angustiosa de un mundo occidental que estaría con las manos atadas, tanto a merced del empeño atómico de un Irán cuyos nuevos misiles tienen el sur de Europa a su alcance, como de unos países productores de petróleo que se han puesto a practicar el atraco. En esa angosta coyuntura, la Unión Europea se ve más débil y frágil, y sobre todo tardía a la hora de resolver su aparatosa dependencia energética. A cambio de armas, China recibe de Irán un 12 por ciento del petróleo que necesita y Moscú construye en tierras persas el primer reactor nuclear iraní. Sobra materia prima para el optimismo post-histórico.
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