ROMPER LA OPEP
OPINIÓN EXPANSIÓN

18 Diciembre de 2002


POR J.JAVALOYES

Es de mayor cuantía la insinuación de Alí Rodríguez, en sus declaraciones a J. J. Aznarez (con la que habría titulado la información), de que en el fondo de la grave crisis política venezolana lo que podría alentar es un propósito de sacar la producción petrolífera de la disciplina de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), por la vía de una extracción de crudo sin otros límites que los aconsejados por el mercado. De modo implícito, lo que se viene a establecer con esta especie es la existencia de una estrategia —incluso exterior a los motores venezolanos de la presente crisis— de largo aliento, que enlazaría el desenganche funcional venezolano de las disciplinas del cártel del petróleo con las posibilidades, en el mismo sentido liberalizador de los precios del crudo, abiertas tras el derrocamiento del régimen de Sadam Husein. Sumado el peso exportador de Irak —cuyas reservas se sitúan inmediatamente detrás de las de Arabia Saudí— al de la producción de Venezuela —quinto miembro del sindicato petrolero en volumen de producción—, la OPEP sufriría un quebranto de tal magnitud en su capacidad de control de los precios del que, posiblemente, no se repondría.

Una lectura de la crisis venezolana como la establecida por esta insinuación del presidente de la empresa pública Petróleos de Venezuela (PDVSA), quien presidió también la propia OPEP antes de asumir su actual responsabilidad, añade una brecha de análisis aún no establecida en tan grave cuestión sudamericana. Más allá de las sonoras anomalías por las que discurre actualmente el conflicto, con las aguas de la huelga general llegadas ya a la altura del cuello de la producción petrolera, y que cabría resumir en un enfrentamiento de la crisálida revolucionaria del chavismo con el conglomerado político-económico, a expensas, una vez más, de las clases medias, lo que se avizora es la condición presumiblemente subordinada de esa crisis. Hablaríamos de la dimensión civil, en un escenario lateral, de la sempiterna guerra del petróleo.

Y a vueltas con éste, no resulta ocioso considerar que de la misma o parecida forma que la crisis política venezolana hace subir el precio del barril, empujándolo por encima de los 28 dólares, una salida de la misma a expensas de Chávez podría llevar, si tienen fundamento bastante las insinuaciones de Alí Rodríguez, a que los precios descendieran mucho de lo ahora remontado. La inhibición venezolana de los compromisos suyos con la OPEP sería suficiente, incluso, para neutralizar y absorber las presiones alcistas del precio del barril que siguieran descontando las hipótesis de una guerra con Irak, por más que la cuota de aportación iraquí al mercado mundial esté tan significativamente reducida: poco menos que a un cupo de socorro.

En cualquier caso, volviendo a la insinuación de Alí Rodríguez, si sumamos el síndrome venezolano a los negros augurios sobre Irak, resulta casi imposible descartar la idea de que no esté la mano de Washington pulsando estas dos importantes cuerdas de la guitarra del oro negro. Pero es que, además, de verificarse tal hipótesis no estaríamos sólo ante un hecho puntual, de carambola a dos bandas con Caracas y Bagdad, sino ante una serie completa de impulsos estratégicos destinados a desmontar el mecanismo de la OPEP, acaso para estabilizar a la baja —en una banda de entre los 10 y los 15 dólares— el precio del barril. Con una actuación de ese porte se podría estribar el impulso para el relanzamiento de las economías industriales de Occidente, liquidando al propio tiempo un tinglado internacional —el de la OPEP— por entero desacorde con la actual estructura de poder en el mundo. El destino del cártel del petróleo, en efecto, parece que sea el mismo que el de los Neutralistas y No Alineados, aquella suerte de centro progresista internacional que encontraba su sentido, su oportunidad y su medro parquísimo en la equidistancia de los dos bloques de antaño.

La crisis de Venezuela, en fin, desborda los esquemas convencionales de la inestabilidad sudamericana.

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