La energía francesa

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 18 agosto 2005

FUENTE: Editorial La Vanguardia


Francia ha sido el primer país en reaccionar ante el nuevo shock petrolero que vive el mundo. Su Gobierno ha dado por buenos los pronósticos que apuntan que el precio del crudo se mantendrá caro en los próximos años y ha tomado la decisión de hacer una nueva apuesta por la energía nuclear, de la que ya es el primer productor y exportador europeo. En este sentido, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, ha anunciado el desarrollo de los reactores de segunda generación, el primero de los cuales deberá entrar en funcionamiento el año 2012 en la central de Flamanville (noroeste de Francia).

El primer ministro, dentro de las medidas anunciadas, ha exigido además a la industria petrolera que reactive sus inversiones en el sector del refino, cuya capacidad de producción se encuentra saturada en todo el mundo, y ha prometido apostar también por el fomento de las llamadas energías alternativas (eólica, solar y biocarburantes), que deben satisfacer casi la cuarta parte de las necesidades eléctricas francesas a finales de esta década. Con objeto de fomentar el ahorro energético, paralelamente, habrá incentivos fiscales para los llamados coches limpios y para los sistemas de calefacción alimentados por energías renovables.

España, un país mucho más dependiente del crudo que Francia, todavía no ha tomado ninguna medida para hacer frente a la nueva crisis del petróleo. Y, por si fuera poco, las tímidas declaraciones del ministro de Industria planteando la apertura de un debate sobre la necesidad de la energía nuclear han sido discutidas desde diversos sectores. Nuestro país ha pagado muy caro en el pasado no haber sabido reaccionar a tiempo ante las crisis energéticas y eso debería servir de lección. Es momento de dejar al margen las demagogias y de hacer frente con realismo y eficacia al nuevo escenario de energía escasa y cara al que debemos enfrentarnos.

En otro orden de cosas, la promesa de Dominique de Villepin de distribuir el eventual excedente que se pueda producir en la recaudación fiscal de este año por el incremento del precio del petróleo (aproximadamente las tres cuartas partes del precio de los carburantes son impuestos) entre los sectores más afectados, como la agricultura, la pesca y el transporte, sienta un precedente que abrirá asimismo un debate en el resto de los países europeos, incluida España.
En cualquier caso, Francia ha dado el primer paso.


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