El crudo por las nubes

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, martes, 18 abril 2006

FUENTE: Editorial ABC


El petróleo ha desbordado los 70 dólares barril en todos los mercados y no hay razones para pensar que ese precio sea excepcional en el futuro inmediato. No es previsible que baje, e incluso es posible que siga su escalada. Al parecer, la inestabilidad generada por el desafío nuclear iraní (uno de los grandes exportadores mundiales) es el factor que más ha empujado el precio, si bien a este hecho hay que sumar como factor determinante el aumento constante de la demanda, fundamentalmente de los nuevos países asiáticos en desarrollo. Con el actual nivel de precios es previsible que entren en explotación nuevos campos de producción y que aparezcan otros yacimientos (los del mar Caspio serán operativos antes del 2008) pero llevará tiempo, así que no cabe esperar inmediatos incrementos de la oferta como para moderar los precios.

El crecimiento económico mundial comienza a poblarse de incertidumbres tras este nueva brote alcista. Para España, uno de los países más dependientes en materia energética (especialmente de petróleo), la noticia es aún peor, como reconocen fuentes oficiales, pues está en riesgo la actual fase de crecimiento sostenido y vigoroso. A pesar de ello, poco se ha hecho para mitigar la dependencia del crudo. La producción eléctrica con energías alternativas ha protagonizado un despliegue importante pero es insuficiente para lograr mayores cotas de independencia.

Quizás en este momento sea preciso reabrir el debate sobre la cuestión nuclear. El primer gobierno socialista paralizó en 1983 las inversiones atómicas de tal manera que la última central operativa (Trillo) recibió la autorización definitiva en 1987. Desde entonces se impuso la moratoria, que ha cancelado esa alternativa, a pesar de que sin la aportación nuclear no hubiera sido posible sustentar el crecimiento económico y el bienestar actuales. Parece claro que, certificada esa extrema dependencia, el Ejecutivo no puede sentarse a esperar a ver cómo sube el crudo o a que por arte de magia lleguen, en la cantidad suficiente, energías alternativas.




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