Guerra y petróleo

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, lunes, 17 julio 2006

FUENTE: Editorial ABC


LA escalada bélica en las fronteras de Israel ha acentuado la crisis de precios del petróleo. A las acciones de guerra han seguido tensiones inmediatas en el mercado de crudo, que elevan su precio por encima de los 75 dólares el barril. Los más pesimistas reiteran que el horizonte de cien dólares no está lejano, y que el previsible agravamiento de la guerra árabe-israelí empujará el crudo a esa cota de los tres indeseables dígitos.
No faltan tampoco los que estiman que la tensión en los mercados del petróleo se debe, fundamentalmente, a la presión de la demanda más que a la escalada bélica, que ha sido una constante histórica. Ni la guerra Irán-Irak (dos grandes exportadores), que duró diez años, ni las invasiones de Kuwait e Irak durante la última década, ni la inseguridad que produce el terrorismo fundamentalista han supuesto tensiones insoportables para los mercados del petróleo, ni para las exportaciones desde el Golfo que han mantenido cantidad y frecuencia. Los expertos reiteran que la oferta de crudo pasa por un período crítico que se aliviará a mediados del 2008, con nuevos campos de producción, nuevas plantas de refino y redes adicionales de trasporte, como la abierta estos días entre el Caspio y el Mediterráneo.
Pero mientras se cumplen estos pronósticos, es evidente que si a la presión de la demanda se añaden las incertidumbres de un conflicto bélico internacional, que tiene en el petróleo una de sus armas y víctimas, pocas esperanzas caben en cuanto al encarecimiento del petróleo.
En la propia OPEP suena la alerta de una crisis como la de principios de los ochenta. Y en la cumbre de San Petersburgo, la energía ha sido un tema central. El anfitrión, el presidente Putin, basa parte de su poder en el dominio del sector energético ruso, convertido ya en suministrador esencial de energía primaria, al margen de la OPEP.
El petróleo sigue en el primer plano de la geopolítica, y es factor de inestabilidad y riesgo. Los importadores, mientras se deciden a reducir su dependencia energética, sufrirán la incertidumbre de un precio del petróleo claramente alcista.


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