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Petróleo caro, gas barato
Resumen de Prensa InterMoney Energía, viernes, 16 diciembre 2005
FUENTE:
Por Juan Arlazón en Expansion
Lo acaba de pronosticar el Departamento de Energía norteamericano. El lunes 12, este organismo gubernamental presentó un informe preliminar sobre sus previsiones de precios de los hidrocarburos para los próximos años, más una serie de actuaciones para adaptar el consumo al escenario anticipado. Coincidiendo con la reunión de la OPEP en Kuwait, se ha emitido dicho informe en Washington, y supone una ruptura con los postulados de anteriores previsiones, incluso de la AIE y de compañías petroleras (BP), en noviembre pasado, que preveían una bajada de los precios del crudo hasta el nivel de los 35 a 40 dólares el barril, a medio plazo, y después hasta los 20 a 25 dólares el barril, a largo plazo. Ahora, el panorama se muestra mucho más sombrío para los consumidores y brillante para los países productores. Sirva de ejemplo de estos últimos el hecho de que, en los países miembros de la OPEP, que aporta actualmente unos 30 millones de barriles de los 82 millones que consume el mundo, prevén obtener en 2005 un ingreso de 430 millardos de dólares, un 27% más que en el pasado año...pero aún un 4% menos de lo previsto ahora para 2006. Tiempos felices para dichos países.
En el escenario actual de la Administración norteamericana, el crudo estará por encima de los 40 dólares el barril, en los próximos años, para saltar nuevamente a largo plazo hasta cerca de los 55 a 60 dólares (incremento superior al 70% sobre las anteriores estimaciones). Los precios están estimados en valor constante, sin incluir el efecto de la inflación, lo que indica que podrán ser incluso mucho mayores en moneda de cada año, con total seguridad. La causa principal del fuerte aumento es que no creen que la OPEP pueda cumplir su objetivos de producción, lo que volverá a producir tensiones en el difícil equilibrio entre oferta y demanda, y encarecerá el precio.
Para que no todo sea negativo para los consumidores, ahora el departamento de Energía prevé justamente lo contrario par el gas natural, con precios bajando en Estados Unidos (referencia de Henry Hub) desde que loa más de 14 dólares por millar de pies cúbicos (unos 0.41 euros por metro cúbico), recientemente, hasta prácticamente un tercio del mismo, a largo plazo. La razón fundamental es una ahora prevista menor demanda de gas destinado a la producción eléctrica en su país. A ello contribuiría la ampliación en 6 GW de su actual capacidad de generación nuclear (equivale a un 76% de la capacidad nuclear española), no contemplada en sus anteriores previsiones, más el mantenimiento del carbón, con consumos crecientes, como principal combustible de generación eléctrica (lo que habrá hecho feliz al poderoso lobby carbonero norteamericano). Ello conduciría, además, a un menor crecimiento del anteriormente previsto de las importaciones GNI, con lo que el excedente tendría que ir a otros mercados mundiales. El Departamento de Energía prevé ahora que el consumo mundial de petróleo subirá hasta los 111 millones de barriles diarios en un plazo de veinte años. Para adaptar la economía norteamericana, cuyo consumo energético crecería al ritmo del 1.1% anual, a un escenario de altos precios del crudo, en el informe se citan las medidas que deberían aplicarse, manteniendo su cuota actual de importación, de un 60% del consumo. Entre ellas cabe destacar que, aunque estiman que su producción de gas no crecerá al ritmo anteriormente previsto, se podrá aumentar la producción de petróleo doméstico, al fomentar sus altos precios las inversiones en exploración y desarrollo. Por el contrario, no se menciona aún la posible apertura de la Reserva Ártica a las compañías petroleras, que podría eventualmente aportar un millón de barriles diarios a partir del año 2025. Probablemente se haya omitido este tema por estar sujeto a un fuerte debate en el Congreso norteamericano. Sí se hace especial mención a un incremento en la demanda de combustibles alternativos, como el biodiésel y el etanol, más la utilización de motores más eficientes y también híbridos, en automóviles y camiones, que llegarían a 1.5 millones de unidades dentro de veinte años, nada menos que un 50% más que en las anteriores previsiones, de hace tan sólo un año. A primeros de 2006 presentarán el informe completo sobre todas las previsiones, anticipadas esta semana en un escenario que califican como “caso de referencia”, y que incluirán posibles alternativas, más optimistas y más pesimistas. Aunque no podemos olvidar que estas calificaciones sean las contrarias si se ven desde la óptica de los países y compañías productoras de petróleo y gas.
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