Energía más barata

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 16 marzo 2005

FUENTE: Editorial Gaceta de los Negocios


El precio del petróleo ha vuelto a ponerse por las nubes. Su perfil es inestable y muestra altibajos no ya a corto, sino a medio plazo. Sus precios iniciaron una escalada el pasado verano, hasta alcanzar un primer máximo en torno a octubre o noviembre, para luego moderarse hasta enero, cuando recuperaron la senda al alza, hasta un nuevo máximo.

El precio del crudo volverá a relajarse en los próximos meses, una vez que el empuje de demanda provocado por la climatología se suavice. Pero no nos llevemos a engaño. Atrás y lejos queda el objetivo de precios fijado por la OPEP, entre 25 y 30 dólares el barril, apenas hace un año.

Éste parece moverse en el entorno de los 40 y 45 dólares y ahora Occidente quedaría contento si se estabilizase en el margen inferior de dicha banda. Y es que, en el hemisferio norte, se acaban las inclemencias del frío pero se iniciarán las del calor. ¿Qué significa todo esto? Pues que la historia de avance y desarrollo de la humanidad siempre ha ido acompañada de un mayor consumo energético y de nuevas fuentes de energía.

Precisamente porque hemos tomado conciencia, además, de que el desarrollo también se mide por variables de calidad es por lo que la economía de mercado ha incorporado los términos de sostenibilidad, respeto e impacto ambiental a la creación de riqueza y mejora económica.

Por ello, también, se intentan establecer modelos de crecimiento (Kioto) que cuiden el uso de las energías y no produzcan daños ambientales en la producción de electricidad, como ocurre con el carbón y el petróleo. Las energías alternativas renovables se han extendido, algunas de ellas hasta crear tantos costes y problemas como los que pretenden salvar. Ya es hora de que lo nuclear abandone recelos atávicos aventados por los políticos, sin base científica, y ocupe el lugar que le corresponda.


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