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ENDESA E IBERDROLA ECHAN UN PULSO DE ALTO VOLTAJE
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 16 febrero 2004
FUENTE:
Por L. Alonso en la Gaceta
El cumplimiento del Protocolo de Kioto es el telón de fondo de la batalla de las dos eléctricas por el liderazgo del sector en España.
La publicación de los resultados de 2003, en los que tanto Endesa como Iberdrola han mejorado su beneficio neto, lejos de apaciguar los ánimos en el sector eléctrico han encendido de nuevo el ardor guerrero.
El controvertido Protocolo de Kioto está en el primer plano de la discusión, pero de fondo se adivina un pulso de alto voltaje por el liderazgo eléctrico en España en la próxima década. Las diferencias entre una y otra empresa en el territorio nacional aún son considerables, pero Iberdrola ha reducido distancias en los últimos años gracias a un mayor programa de inversiones en España y a que Endesa ha puesto el énfasis en la internacionalización, primero en América Latina y ahora en Europa. La capacidad instalada de la firma preside Íñigo de Oriol alcanzó al cierre de 2003 los 20.280 MW, frente a los 21.600 MW de Endesa. La firma que preside Manuel Pizarro, en cualquier caso, sigue liderando claramente tanto la producción, con un total de 97.834 GWh el año pasado, como la energía distribuida y las ventas, con unas cuotas de mercado superiores al 42%. La batalla por el cumplimiento Kioto está íntimamente relacionada con el interés de Iberdrola por seguir recortando diferencias. "Endesa es la gran eléctrica", explica Mercedes Camacho, analista de Safei, pero destaca que el mercado está reconociendo el "gran esfuerzo" por crecer que Iberdrola ha llevado a cabo en los últimos años. "Está en una magnífica posición de cara al futuro", añade. Tal y como explicó el consejero delegado de Endesa, Rafael Miranda, hace unos días, la polémica por el Protocolo de Kioto es una más de las muchas disputas que ha habido en el sector, aunque, a diferencia de anteriores conflictos, éste ha franqueado las puertas de la patronal y ha saltado a los medios de comunicación. "Ahora hay mucho más dinero en juego", explica un consultor de este sector. "Dependiendo de si se aplica un criterio u otro, se producirá una pérdida de competitividad", añade. Los rivales de Iberdrola, le acusan de intentar sacar tajada de su bajo nivel de emisiones, una ventaja competitiva que, en opinión de aquéllos, heredó de concesiones administrativas del pasado en forma de centrales hidroeléctricas. En esta clave se entiende la afirmación del consejero delegado de Endesa, Rafael Miranda, de que Iberdrola quiere aprovecharse de los "beneficios caídos del cielo", es decir, de la lluvia. Ignacio S. Galán, consejero delegado de Iberdrola, le contestó con una invitación a invertir en parques eólicos, como lo hace su compañía, para que en el futuro no se les acuse de sacar tajada del viento, "que también viene del cielo". Iberdrola reconoce que su posición con Kioto es "egoísta", porque pide que los derechos de emisión de CO2 se asignen preferentemente a otras industrias, que son sus clientes, antes que a la eléctrica. El sector energético, a su juicio, puede reducir sus emisiones con un menor funcionamiento de las plantas de carbón, que ahora proporcionan un tercio de la energía que consume España, y con una mayor utilización de las centrales de gas natural (ciclos combinados). Iberdrola, junto a Gas Natural, tiene el mayor plan de construcción de ciclos. Y necesita rentabilizar esta inversión que ha seguido los criterios marcados por Economía. Para ello, necesita que el carbón deje paso al gas como energía de base. Pero, según advirtió el consejero delegado de Unión Fenosa, Honorato López Isla, esto elevará los precios el 15%. Iberdrola argumenta que debe ser el mercado el que sentencie.
Acordes y desacuerdos
Tras la fallida fusión con Endesa en 2001, Iberdrola nombró como vicepresidente y consejero delegado a Ignacio S. Galán, quien se propuso llevar a la compañía hasta el liderazgo del sector, aunque para ello tuviera que resquebrajar el statu quo eléctrico. Desde hace dos años, invariablemente Iberdrola se ha posicionado a un lado de la mesa y el resto de las compañías al otro. Sucedió con el reparto del déficit de tarifas, con los costes de transición a la competencia (CTC) y ahora con la forma en la que cumplir con Kioto. Paradójicamente, un año después de la OPA hostil de Gas Natural sobre Iberdrola, ambas compañías coinciden en su visión sobre este problema. Precisamente, entre los reproches que se le hacen a Iberdrola figura el que, apenas unos meses después de zafarse de la OPA de Gas Natural, en la que recibió el apoyo de buena parte del sector, ha emprendido una batalla contra el resto.
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