Horizonte incierto para los gigantes energéticos

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 15 diciembre 2005

FUENTE: Editorial Expansión


Podríamos presenciar en breve otra oleada de fusiones en el sector energético? ConocoPhillips compra el grupo estadounidense de petróleo y gas Burlington Resources, meses después de que Chevron se hiciera con parte de Unocal, pero aún parece prematuro anticipar una nueva consolidación del sector. El escenario de precios es muy distinto al de las grandes fusiones de finales de los años 90, cuando el crudo bajó hasta los diez dólares el barril. Eso sí, en las dos ocasiones los mercados albergaban una inusual certeza sobre la evolución de los precios del petróleo: a finales de los 90, porque sólo podían subir, y ahora, porque no se pueden desviar mucho del récord de este año. No hay duda de que existe una dimensión local en el interés de ConocoPhillips por Burlington, que tiene importantes reservas de gas natural norteamericano, cuyo precio ha aumentado de forma espectacular en sintonía con el precio del crudo. Al ser un combustible versátil y relativamente limpio, es probable que los precios del gas natural se incrementen considerablemente en EEUU, sobre todo si llegan a buen puerto las conversaciones sobre la restricción de emisiones contaminantes que sucederá a Kioto. En este momento, para las empresas energéticas tiene más sentido comprar activos que cubran los vacíos en sus carteras geográficas y de producto, que grandes fusiones. El Centro de Estudios Energéticos Globales calcula que el aumento de la demanda de crudo a nivel mundial se ralentizará hasta el 1.4% este año frente al 2.9% del año anterior. Las compañías deberían tener en cuenta, además, que el tamaño ha pasado a ser irrelevante, cuando de lo que se trata es de introducirse en nuevas zonas petrolíferas. ExxonMobil y otros gigantes del sector no han conseguido alcanzar un acuerdo razonable en Arabia Saudí, mientras que Conoco logró hacerse con una participación de la rusa Lukoil. Pero la mayor desventaja es que, cuanto mayor es la base de producción, más difícil resulta encontrar nuevas reservas con las que reemplazarla, tal y como confirma Royal Dutch/Shell en su plan de inversiones para 2006, en el que aumenta un 27% el presupuesto para exploración y producción.


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