Oscura subida de la luz

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 15 diciembre 2005

FUENTE: Editorial La Razón


La subida del recibo de la luz para el próximo año en un 4.5 ha levantado la protesta de los consumidores, que parecen no entender que sea superior al IPC. El Gobierno ha justificado su propuesta, que supone el mayor incremento desde 1997, aludiendo al alza del precio del petróleo. Este mismo argumento ya lo utilizó para explicar la subida del recibo del gas, hace algunos meses. Como es sabido, el último Consejo de Ministros de cada año aprueba las tarifas a aplicar, durante el año entrante, a la energía eléctrica y el gas, entre otras. Durante los gobiernos del PP, estas tarifas fueron actualizándose atendiendo antes a razones de economía general, como el control de la inflación, que a criterios estrictamente empresariales. El resultado fue que las compañías eléctricas acumularon un déficit tarifario de grandes proporciones, hasta alcanzar los 3.500 millones de euros. Una de las primeras medidas adoptadas por Montilla nada más llegar al Ministerio de Industria fue encargar al redacción de un Libro Blanco que permitiera legislar más adecuadamente a las necesidades del sector. Todo indica que este libro duerme en algún cajón criando polvo sobre sus sabios consejos.

La política energética del gobierno no está brillando precisamente ni por su pericia ni, sobre todo, por su respeto al consumidor. Es evidente que el recibo de la luz tiene que subir, pero un alza por encima de la inflación debe ser justificada con argumentos más sólidos. Además, no es de un Gobierno solvente desdecirse en un plazo de quince días, como ha ocurrido después de que el secretario general de Energía, Antonio Fernández, asegurara que no alteraría el marco tarifario para evitar vinculaciones con la OPA de Gas Natural sobre Endesa. Pues bien, el mimo Fernández reveló ayer que la factura de la luz volverá a subir en julio, hecho insólito que rompe una larga tradición. Lo más grave de esta subida, sin embargo, es lo que oculta: la oscura intención de influir en la OPA citada. Al Gobierno le debe doler la boca de tanto proclamar que esta operación es estrictamente empresarial y que, como tal, la trata. Pero sus actos lo desmienten, como una segunda subida, prevista para cuando se haya consumado la iniciativa de Gas Natural sobre Endesa. Los mercados, conociendo el reajuste de julio, actuarán en consecuencia: Endesa valdrá en enero mucho menos que en agosto, para satisfacción de la empresa gasista y disgusto de la eléctrica. Desde esta misma página editorial sostuvimos desde un principio que el deber del Gobierno en esta cuestión era velar por la libertad del mercado, la transparencia del proceso y, sobre todo, el interés del consumidor. El Ejecutivo socialista no ha cumplido hasta ahora una sola de sus obligaciones: trata de influir en el mercado, actúa como juez y parte en el proceso y, lo más grave, carga sobre las espaldas del consumidor la factura de la operación.


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