Locos por Endesa

Resumen de Prensa            Enervía, viernes, 15 abril 2005

FUENTE: Por Pablo Sebastián en Estrella Digital


Algo o mucho tiene Endesa para haberse convertido en pocos meses en el oscuro deseo de dos grandes cajas de ahorro, primero La Caixa y luego Caja Madrid, entidades que están sometidas a la disciplina y control del poder político gobernante en Cataluña y en Madrid, respectivamente, y que de pronto han despertado con un voraz apetito por el control de empresas privadas que están relacionadas con la energía, sector estratégico en alza. Sobre todo en los tiempos difíciles que corren de altos precios del petróleo y de cambio climático, sin que los gobiernos de turno, del PP o del PSOE, estén hoy a la altura de las circunstancias, por ejemplo en lo que a la construcción de unos nuevos pantanos (por el agua escasa y tan necesaria para España), mientras avanza la sequía y se aprietan a los productores de energía las tuercas del Protocolo de Kioto.

Endesa va bien y tiene un mejor futuro y por ello muchos pretenden su mano, pero unos con una intención y otros con otra. La Caixa, punta de lanza financiera del nacionalismo catalán (queremos las cuentas de los partidos y medios de comunicación afines), tras la llegada de Maragall y Carod al poder catalán, y la del ministro Montilla al Gobierno de Madrid, no dudó en poner en marcha la caza de Repsol por Gas Natural, y luego avanzó su ataque a las puertas de Endesa, pidiendo consejeros que serían incompatibles de todo punto, con la mirada y la intención puesta en el control energético. ¿Para qué quieren tanto control? Pues para un futurible Estado catalán, si creemos lo que dice Carod, o lo que a veces nos cuenta el propio Maragall. Basta ver cómo la prensa felipista anda, de un tiempo a esta parte, muy preocupada con el sueldo de los cargos de la compañía, que por cierto no tienen nada de especial.

En éstas estábamos, y cuando parecía frenado el doble salto de caballo de La Caixa sobre Repsol y Endesa, llega Caja Madrid, vestida de caballero blanco salvador, y en menos que canta un gallo empieza a pedir —no en la comisión ejecutiva, donde está, sino en los medios de comunicación—, consejeros a granel, al menos dos, repitiendo la imagen y la jugada de una Caja controlada por la política que quiere, no invertir en una empresa rentable de energía, sino tomar el poder, controlar e influir desde un entidad financiera controlada por la política sobre una entidad privada. ¿Por qué? ¿A cuento de qué? ¿Le ha entrado a Miguel Blesa la fiebre de la ambición política catalana, o a lo mejor piensa en su retiro eléctrico si el PP pierde en el 2007 el poder en Madrid y en Caja Madrid?

No se sabe, no se entiende bien a cuento de qué tanta y tan publicitada ambición, para crear un efecto de opinión pública y de intriga política que volverá a excitar a los cazadores del poder político. ¿Están en esta operación Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, o son cosas de la cúpula de Caja Madrid? A ver si el caballero blanco va a resultar ser negro, o gris. Y si el PP pierde Madrid en el 2007, entonces los de Caja Madrid dejarían Endesa trufada de consejeros del PSOE. No se entiende nada, ni los porqués, aunque es de suponer que alguien sí los sabrá.

Rodrigo Rato va y viene por Madrid y desde su exilio de oro, del que solo él es único beneficiario y culpable (él y su hermano saben bien por qué perdió la carrera de la sucesión de Aznar), cuando vea esta agitación alrededor de Endesa se acordará de su inmenso error, en favor de sus amigos beautiful, cuando torpedeó la fusión entre Endesa e Iberdrola, dos empresas hoy a la gresca competitiva que deberían recuperar, quizás —nunca es tarde— la relación y ese viejo proyecto de fusión, para caminar juntas por el apasionante mercado europeo de la electricidad. Rato se cargó la fusión de Endesa e Iberdrola, y de esos polvos estos lodos, que esperemos que lo sean por causa de lluvias pasajeras y de ofuscadas ambiciones personales, en las que la política suele actuar por detrás con tino o despropósito, según el caso, pero siempre en contra del libre mercado y de la independencia empresarial.

O sea, que Caja Madrid, en esto de Endesa, debería reflexionar y respetar las actuales normas del buen gobierno que se ha impuesto la citada entidad, en vez de crear nuevos problemas que nadie sabe de dónde vienen y a dónde van a llevar.



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