EL BRILLO DE GAS NATURAL

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 15 abril 2004

FUENTE: Por Primo González en Estrella Digital


Hay pocas dudas de que Gas Natural, empresa controlada por La Caixa y en la que Repsol participa de forma secundaria pero importante, es una compañía con ambiciones de crecimiento y que tales aspiraciones se centran sobre todo en expandirse en el sector eléctrico. Es el brazo que le aportaría diversificación y sobre todo acceso al cliente final, en donde ya cuenta con unos nueve millones de consumidores, a los que pretende suministrar nuevos servicios energéticos y posiblemente de otra índole, que mejorarían su productividad y su presencia en el mercado.

Gas Natural presentó ayer su nuevo Plan Estratégico en el que espera invertir 8.800 millones de euros (un poco más de lo que cuesta en Bolsa Unión Fenosa y algo más de la mitad del valor bursátil de Iberdrola) en los próximos cinco años. Pieza importante de ese plan de inversiones es el aumento de su capacidad en la generación de electricidad, con la puesta en marcha de varios grupos eléctricos que sumados tendrán una potencia instalada de más de 5.800 megavatios, todos ellos de “energía verde” o similar, es decir, gas natural y nuevas modalidades de generación eléctrica como la producción eólica. Gas Natural tiene en la actualidad un notable grado de liquidez, superior a los 1.000 millones de euros, pero en potencia cuenta con una notable capacidad de generación de recursos si, por ejemplo, vende la participación que todavía le queda en Enagás, un 35%, participación que además deberá reducir hasta niveles del 5% por imperativo del Gobierno saliente.

La nueva situación política, con la llegada de los socialistas al poder y con la entrada de un ministro catalán al Ministerio de Industria, puede abrir lógicamente nuevos horizontes a esta empresa, cuyas ambiciones de expansión chocaron en los últimos años con una actitud demasiado respetuosa con el statu quo en el sector energético por parte del Partido Popular, sobre todo si las posibilidades de desestabilización procedían de empresas catalanas. Hay en Cataluña un cierto mal sabor de boca por el hecho de que el sector energético se haya quedado sin centros de decisión en esta zona del país, una vez que Endesa fue quedándose con las históricas eléctricas catalanas, quizás más por un problema derivado de la mala salud financiera que tenían que por ambiciones expansionistas de la empresa líder del sector. Lo cierto es que en los últimos años Cataluña se ha quedado sin resortes de poder en un sector de importancia estratégica considerable como es el energético.

Las aspiraciones de recuperar parte del brillo perdido tienen ahora mismo altas oportunidades de llegar a buen puerto. La institución financiera más importante de Cataluña, La Caixa, que es el mayor accionista español del Ibex-35 por el volumen de su cartera de participaciones, es accionista principal en Gas Natural, con un 35%, de la misma forma que lo es de la petrolera Repsol, en donde su presencia es algo menos voluminosa pero también de primer rango, en torno al 12%. La presencia de La Caixa en estas dos empresas ha aumentado en las últimas semanas, lo que refleja la voluntad de la entidad financiera de dejar claro su papel de tutela y liderazgo en estas dos empresas, claves en el sector energético. A partir de ahí, las posibilidades de movimientos en el sector energético son bastante numerosas aunque, en cualquier caso, bastante predecibles.

Un movimiento de acercamiento entre Repsol y Gas Natural entra dentro de las posibilidades que siempre se han estado barajando, pero que quizás toparían con una cierta oposición debido a los problemas de competencia que suscitaría, no tanto en el nuevo Gobierno español como en las instancias comunitarias. Un acercamiento entre Gas Natural y alguna de las eléctricas españolas parece que entra en el terreno de lo empresarialmente interesante y de lo políticamente correcto. Candidatos hay dos, uno Iberdrola (sería la segunda vez que Gas Natural lo intentaría), el otro Unión Fenosa (coto privado de Botín, aunque el banquero cántabro no parece precisamente un entusiasta de los negocios industriales y desde luego no de la producción de kilovatios).

A Gas Natural, con socio financiero tan poderoso a sus espaldas como La Caixa, la batalla del crecimiento por la vía que se suele denominar “orgánica” (es decir, expansión de mercados y captación de clientes a mayor ritmo, sin compras de empresas) no le presentaría mayor dificultad. Pero con tan buena compañía y con aires políticos soplando a favor a lo mejor le salía más barato, y desde luego más rápido, colmar sus aspiraciones mediante alguna compra de campanillas.



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