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Compromiso multilateral para la seguridad energética
Resumen de Prensa InterMoney Energía, viernes, 14 julio 2006
FUENTE:
Por Yuliya Tymoshenho ( ex-primera ministra de Ucrania) en Expansión
Nuestra necesidad mundial de fiabilidad energética nos une del mismo modo que la red mundial que la distribuye; un fallo en un punto de la red afectará de forma inevitable a todos. Los intereses nacionales y los conflictos persistentes que afectan a nuestras redes, incluido el tema aún sin resolver del suministro de gas de Rusia a Ucrania y a Europa, ha despertado de nuevo el fantasma de la energía empleada como arma para obtener más influencia política. La seguridad energética ocupa el lugar más alto de la agenda de la cumbre del G-8 de este fin de semana en San Petersburgo, que tendrá como anfitrión a Vladimir Putin. El G-8 ha identificado el asunto económico clave, la interdependencia de la energía, y éste es el momento para alcanzar un compromiso multilateral sobre este tema.
Para algunos países que han sido bendecidos con grandes provisiones de petróleo y gas, e! uso de la exportación de la energía para recompensar a los amigos y castigar a los enemigos resulta una opción tentadora. Hoy en día, sin embargo, es más probable que resulte ser igual de perjudicial para amigas, enemigos y para aquellos países que permitan ese uso. Los embargos energéticos han demostrado ser contraproducentes. Las subidas de los precios que siguieron a los embargos de petróleo de la OPEP en los años 70 fueron insostenibles, y llevaron a esfuerzos de ahorro y al aumento de la producción que no pertenecía a la OPEP. Como resultado, la participación del cártel petrolero en las exportaciones mundiales de crudo cayó con fuerza durante los doce años posteriores al embargo de 1973-1974.
Estabilidad de precios La experiencia nos ha enseñado que la transparencia y la estabilidad de precios interesan a todos. El respeto a estos principios mientras se estimula e! desarrollo de los mercados mundiales es esencial para las perspectivas de un mayor crecimiento global de la economía del planeta. Así que cuando Rusia intentó cuadruplicar el precio de sus exportaciones de gas a Ucrania, argumentó que se debía simplemente a la demanda de! mercado. El mensaje parecía sincero y atrajo, durante un breve periodo de tiempo, a algunos encargados de formular la política económica y a los inversores que no habían valorado lo suficiente la situación. Para ser claros, los cambios del precio exacto que se ejecutaron a lo largo de los años nunca fueron motivo de disputas; en realidad, fueron dispuestos algunos ajustes internos de precios para Ucrania. Por desgracia para los vecinos de Rusia, no es el mercado el que determina el precio a pagar por el gas ruso o su transporte; son Gazprom y su presidente, Dmitry Medvedev, que también es el viceprimer ministro del Gobierno ruso. El precio impuesto por Gazprom para cada país limítrofe con Rusia es distinto y está determinado en gran medida por sus relaciones políticas con el Kremlin. Hablando en términos económicos, el suministro de gas y los precios del transporte se correlacionan más con las relaciones políticas que con el binomio esencial suministro demanda o el cálculo base del transporte de gas.. Ucrania fue amenazada con una cuadruplicación inmediata de los precios -o con la interrupción del suministro de gas- como resultado de su recientemente lograda independencia de Rusia durante la Revolución Naranja. Georgia, que también sentía la cólera de Moscú a consecuencia de la Revolución de la Rosa, se enfrentaba igualmente a incrementos potencialmente perjudiciales en los precios. Bielorrusia, aún fuertemente unida al Kremlin, continúa disfrutando de grandes subvenciones en el gas. Desde luego, Ucrania no era el único país en riesgo por esta política suicida; proveedores como Turkmenistán, encerrado geográficamente por las condiciones impuestas por Rusia para permitir cruzar el país, también es una víctima. Y respecto a las naciones consumidoras de Europa central y Europa occidental, el efecto de los precios y los trastornos de ansiedad causados por los suministros tuvieron importantes consecuencias. La inmediata intervención multilateral de la Unión Europea y EE.UU. fue lo que posiblemente provocara que Gazprom diera marcha atrás. Es posible que el gas natural sea el producto más vulnerable a los cortes en el suministro. Los gasoductos fijos interconectados encierran a productores y consumidores en una relación casi exclusiva. La diversificación de! transporte de gas natural es la propuesta a largo plazo más importante entre países limítrofes, y requiere grandes inversiones y compromiso político a nivel multilateral. Se barajan ya múltiples soluciones: una nueva capacidad de almacenamiento de gas, mayor efectividad, el desarrollo de la producción nacional tanto de petróleo como de gas, y suministros de energías alternativas como la del metano generado a partir de carbón. Además, está emergiendo con rapidez un mercado de gas natural líquido. Es más viable diversificar la cadena de aprovisionamiento, aunque de forma escalonada, importando gas de países más lejanos en lugar de hacerlo de proveedores monopolísticos más cercanos. Juntos, todos estos esfuerzos sumarán en parte los sustos y crearán una mayor autosuficiencia energética. Sin embargo, todavía se necesita más. Primero, los líderes del G-8 deberían tomar en consideración la puesta en práctica de principios en las transacciones energéticas que pongan como requisito la elaboración de contratos abiertos y transparentes en línea con las mejores prácticas en los negocios. Es importante atenuar la influencia mundial de los políticos locales que no quieren agendas energéticas, o que simplemente persiguen sus propios intereses. Hoy en día vemos estos problemas en las compañías bajo control del Estado en Latinoamérica, en e! malestar político en África, en las tensiones en Oriente Medio o a través de los intermediarios en los negocios poco claros, como en el caso de! cuestionable acuerdo sobre el gas entre Ucrania y Rusia conocido como RUE (RosUrkEnergo).
Independencia Al final, la seguridad energética para todos nosotros en Europa requiere que reconozcamos que el lazo natural entre nuestros suministros y los sistemas de transporte nos hacen interdependientes. Es aquí donde una alianza energética de consumidores y proveedores podría resultar útil, comenzando por que las naciones europeas ayuden a garantizar los suministros energéticos para otros con mayores problemas. La Carta de la Energía, que enfatiza el acceso al mercado y la transparencia, supone un esfuerzo plausible, pero no es suficiente para los momentos de crisis; nuestros mercados no están aún suficientemente equipados para subsanar los trastornos causados por los acontecimientos. La Carta de la Energía podría ser un vehículo para esta seguridad energética colectiva, si se mejora y amplía. Es nuestra tarea como líderes trazar un camino para asegurar el futuro energético. Tolerar acuerdos cuestionables hoy en día por conveniencia política tendrá un coste en el futuro. Cuando el conflicto inevitable tiene lugar, la confianza pública, la credibilidad política y la fiabilidad del mercado son sacrificadas de forma innecesaria. Las amenazas para la seguridad energética tienen que ser afrontadas y resueltas sobre una base multilateral, con todos los participantes presentes. La naturaleza interdependiente de nuestra infraestructura energética requiere un enfoque multilateral. Todos dependemos de ello.
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